En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, La Quiaca desarrolló una jornada articulada entre USMA y el Hospital Jorge Uro, con una consigna clara: acercar la atención a la comunidad, romper estigmas y recordar que la angustia, la tristeza, la ansiedad, los consumos problemáticos o una crisis personal no deben atravesarse en soledad. La propuesta busca fortalecer la prevención, brindar información y orientar a vecinos, adolescentes y familias sobre dónde acudir cuando necesitan ayuda profesional.
La actividad se desarrolló con una mirada comunitaria y preventiva. Desde USMA remarcaron que la salud mental no es algo separado de la vida cotidiana, sino que atraviesa la posibilidad de levantarse, trabajar, estudiar, vincularse con otras personas y pedir ayuda cuando una situación empieza a desbordar. Esa perspectiva permite correr el eje del prejuicio y colocar en primer plano algo mucho más humano: reconocer el malestar y acompañarlo a tiempo.
Uno de los mensajes más importantes de la jornada fue que nadie debería sufrir en soledad. Angustia, tristeza, ansiedad, consumo problemático o crisis familiares no son signos de debilidad ni fracasos personales. Son situaciones que pueden requerir escucha, contención y, en muchos casos, intervención profesional. Desde los equipos se insistió en la necesidad de acompañar sin juzgar y de facilitar el acceso a los servicios disponibles.
La prevención ocupa un lugar central en el trabajo que se viene desarrollando durante todo el año. USMA informó que realiza actividades de promoción de la salud, prevención del suicidio y acciones específicas con estudiantes de escuelas secundarias. El objetivo es que adolescentes y jóvenes reconozcan señales de alarma, conozcan los espacios de atención y sepan que pedir ayuda no implica vergüenza, sino una decisión de cuidado.

También se hizo referencia a situaciones frecuentes que pueden generar crisis emocionales, como separaciones familiares, pérdidas de seres queridos, conflictos dentro del hogar, ansiedad o episodios depresivos. Frente a esos escenarios, la respuesta no debe ser minimizar lo que la persona siente, sino ayudarla a encontrar un espacio seguro. Por eso una de las preguntas centrales de la jornada fue justamente: ¿cómo y dónde pedir ayuda?
Desde USMA recordaron que el dispositivo funciona de lunes a viernes y cuenta con espacios de psicología y acompañamiento terapéutico. Además, la articulación con el hospital y los servicios de salud mental permite ampliar las posibilidades de intervención según cada situación. La intención es que la comunidad no tenga que esperar a que una crisis se agrave para acercarse, sino que pueda hacerlo desde los primeros signos de malestar.
La consigna que atravesó la actividad resume el espíritu de esta política: “acompañe, no castigue”. Escuchar sin juzgar, estar presente y orientar hacia profesionales puede convertirse en una intervención decisiva. En La Quiaca, hablar de salud mental empieza así a dejar de ser un tema reservado al consultorio para convertirse en una responsabilidad comunitaria. Porque cuidar también es preguntar cómo está el otro, reconocer cuando alguien necesita ayuda y recordar que pedirla siempre debe ser una posibilidad accesible.
