Después de ocho días de incertidumbre, rastrillajes, allanamientos, tecnología aplicada a la investigación y cooperación entre fuerzas de Argentina y Bolivia, Maximiliano Oscar Martínez regresará hoy a La Quiaca, con arribo previsto alrededor de las 15 horas. El fiscal Alberto Mendívil, que integró la comisión que viajó hacia La Paz junto con autoridades bolivianas, destacó el trabajo conjunto que permitió encontrarlo con vida y anticipó que ahora comenzará una nueva etapa destinada a esclarecer las razones de su ausencia.
La Quiaca se prepara para recibir esta tarde a Maximiliano Martínez, el efectivo argentino cuya desaparición el 8 de septiembre movilizó durante una semana a fuerzas provinciales, nacionales y bolivianas. Su hallazgo con vida en El Alto, departamento La Paz, cerró la etapa más angustiante del caso, pero no la investigación. El joven fue localizado ayer por personal de la Policía Boliviana en inmediaciones de la plaza Mercedario, desorientado y sin poder precisar con claridad cómo había llegado hasta allí. Las autoridades bolivianas informaron que se encontraba estable y bajo resguardo policial.
Desde el comienzo, la búsqueda tuvo una magnitud poco habitual. El Ministerio Público de la Acusación de Jujuy, a través de la Fiscalía de La Quiaca, coordinó un operativo que llegó a involucrar aproximadamente 250 efectivos entre Policía de Jujuy, Policía Federal Argentina, Gendarmería Nacional, Brigada de Investigaciones, organismos bolivianos y otras unidades afectadas al caso. Hubo rastrillajes en inmediaciones del Puente Internacional Horacio Guzmán, recorridas en sectores rurales y urbanos, utilización de drones, canes especializados y procedimientos a ambos lados de la frontera.
La investigación también fue ampliándose sobre territorio boliviano. En Villazón se realizaron allanamientos en espacios públicos y domicilios particulares con intervención de la Fiscalía local y la Policía Boliviana, mientras funcionarios judiciales y efectivos argentinos acompañaban parte de las actuaciones. Paralelamente se trabajó sobre información tecnológica, especialmente el seguimiento del IMEI del teléfono de Martínez, que había registrado actividad en Bolivia y permitió orientar la investigación primero hacia Tupiza y luego hacia La Paz.
El hallazgo se produjo cuando la Policía Boliviana ya había distribuido la información de búsqueda entre distintas unidades del país. Una vez localizado en El Alto, se verificó su identidad, recibió asistencia y quedó bajo custodia hasta completar los procedimientos necesarios para su retorno. La cooperación entre la Fiscalía de La Quiaca, la Fiscalía de Villazón, la Policía Boliviana y las fuerzas argentinas fue decisiva para extender la investigación mucho más allá de la franja fronteriza.
En ese contexto, el fiscal Alberto Mendívil confirmó que una comisión se trasladaría hasta La Paz para entrevistarse con Martínez y acompañar su regreso. Antes de partir, destacó el trabajo realizado por la Brigada de Investigaciones de La Quiaca, que —según expresó— trabajó prácticamente durante las 24 horas desde que se recibió la denuncia. También ponderó la participación de la Policía Boliviana, Gendarmería y los organismos judiciales de ambos países.
Mendívil resumió el espíritu del operativo con una definición que adquiere especial significado en una ciudad fronteriza: “Para nosotros, las policías, no hay fronteras”. Explicó que la eficacia del trabajo dependió de la comunicación directa, la confianza institucional y la capacidad de actuar con rapidez, evitando que la burocracia retrasara medidas urgentes. “Esto es buen diálogo, buenas relaciones, teléfonos; va y viene gente nuestra de la brigada de un lado al otro de la frontera”, señaló.
La Municipalidad de La Quiaca también participó durante los días de búsqueda aportando logística, vehículos y recursos humanos. El intendente Dante Velázquez acompañó distintas instancias del operativo y realizó gestiones en Bolivia, primero en coordinación con autoridades de Villazón y luego ante autoridades departamentales de Potosí, buscando ampliar la cooperación institucional. El propio fiscal Mendívil reconoció públicamente el aporte municipal en vehículos y logística.
El regreso previsto para esta tarde no significará, sin embargo, el cierre del expediente. Mendívil señaló que las causas de la ausencia de Martínez continúan siendo materia de investigación y que será necesario entrevistarlo, reconstruir su recorrido y determinar qué ocurrió desde que dejó La Quiaca. Esa etapa deberá desarrollarse con prudencia, especialmente porque todavía existen aspectos que no han sido esclarecidos oficialmente.
Para la familia, en cambio, hoy será ante todo el día del reencuentro. Durante una semana acompañaron una búsqueda que mantuvo en vilo no solo a La Quiaca, sino también a comunidades de ambos lados de la frontera. En cada rastrillaje, cada conferencia y cada nueva pista permaneció abierta la posibilidad de encontrarlo con vida.
Alrededor de las 15 horas, si se cumplen los tiempos previstos de traslado y los procedimientos fronterizos, Maximiliano volverá a pisar La Quiaca. Será el final de una búsqueda y el comienzo de otra tarea: comprender lo ocurrido. Pero antes de cualquier explicación quedará una certeza que sostuvo a su familia durante ocho días y que finalmente se hizo realidad: Maximiliano vuelve a casa con vida.
