Mateo César Saracho, subjefe de carroceros, y Franco Fernández, jefe de carroceros de la Escuela Normal de La Quiaca, aseguraron que el proyecto está prácticamente terminado y que el gran diferencial fue el compromiso de estudiantes, docentes y familias. Esta noche abrirán una nueva jornada de desfile con una carroza construida desde el consenso, la creatividad y el esfuerzo compartido.
La Escuela Normal de La Quiaca llega al desfile de carrozas con una expectativa enorme y un proyecto prácticamente concluido. Mateo César Saracho, subjefe de carroceros, y Franco Fernández, jefe de carroceros, confirmaron que la estructura se encuentra en un 98% de avance y que solo restan detalles finales antes de la presentación de esta noche. Ambos remarcaron que el proceso terminó convirtiéndose en una experiencia colectiva que superó las expectativas iniciales.
Uno de los puntos más destacados fue el nivel de compromiso alcanzado dentro de la institución. Saracho explicó que al comienzo existieron diferencias y desacuerdos entre cursos, pero que con el paso de los días el proyecto terminó uniendo a estudiantes de distintos años, docentes y familias. “Estamos muy orgullosos del trabajo que hizo cada uno de los chicos, de cada uno de los sectores”, señaló, al tiempo que remarcó que el esfuerzo permitió llegar a los últimos días sin apuros y con una organización mucho más sólida de la esperada.
Fernández explicó que la temática de la carroza surgió a partir de una construcción colectiva. Hubo una reunión inicial, distintos bocetos y aportes creativos de varios estudiantes, hasta llegar a una síntesis común. “Rescatamos un poco de cada uno y salió bien”, resumió. A partir de allí, cada integrante fue asumiendo tareas específicas y el trabajo avanzó con puntualidad, constancia y una distribución clara de responsabilidades.
El acompañamiento de las familias también resultó decisivo. Los jefes de carroceros destacaron la presencia de padres que se acercaron a colaborar, llevar comida y sostener el ánimo durante las jornadas de trabajo. Incluso estudiantes de los primeros años buscaron sumarse y aportar en distintas tareas. Esa participación transversal, explicaron, hizo que la construcción dejara de ser solo responsabilidad de los carroceros y pasara a sentirse como un verdadero proyecto institucional.
También valoraron el apoyo de la Municipalidad de La Quiaca, especialmente mediante el acompañamiento logístico y la asistencia con meriendas y cenas. Los estudiantes remarcaron que para muchos de ellos es la primera experiencia de este tipo y que el gesto de acompañamiento fue recibido como un respaldo importante en una etapa especialmente intensa de preparación.
La previa, sin embargo, también estuvo marcada por dos situaciones que generaron preocupación. Por un lado, la explosión de uno de los neumáticos del chasis provocó que dos estudiantes debieran ser trasladados al hospital. Según relataron los propios carroceros, ambos se encuentran estables y fuera de peligro, aunque el episodio generó un fuerte susto dentro del grupo. “Lo vamos a hacer por ellos”, señalaron, dejando en claro que el desfile también tendrá un componente emocional especial.
A eso se sumó otro episodio llamativo: durante la noche, el chasis apareció desplazado a la vuelta del lugar donde había sido dejado. Los estudiantes no pudieron determinar quién lo movió ni con qué intención, por lo que decidieron permanecer haciendo guardia durante toda la noche. Más allá de estas dificultades, la Escuela Normal mantiene intacto el entusiasmo y la confianza de cara a la presentación.
Con la carroza prácticamente terminada, el grupo espera salir esta noche con una propuesta que representa mucho más que un trabajo artístico. Para los estudiantes, el desfile será la culminación de semanas de esfuerzo, acuerdos, creatividad y compañerismo. “Tenemos mucha fe de que podemos sacar un buen premio, hasta ganarlo”, expresaron, confiados en que la comunidad podrá valorar el trabajo realizado.
