Una delegación quiaqueña participó este viernes en una competencia de atletismo adaptado en San Pedro de Jujuy, en la mielera. El encuentro se inscribe en el acompañamiento que la gestión del intendente Dante Velazquez viene sosteniendo hacia las personas con discapacidad: facilitar entrenamientos, gestionar traslados y abrir oportunidades para que representar a La Quiaca sea una posibilidad compartida.
La Quiaca estuvo presente en San Pedro con una participación que merece ser valorada tanto por su dimensión deportiva como por lo que significa para la comunidad. El viaje fue preparado con alumnos del Centro de Alto Rendimiento y del Centro Integral Papa Francisco, dentro de una propuesta que contemplaba pruebas de pista, saltos y lanzamientos. Detrás de esa presencia hubo entrenamiento, organización y acompañamiento. Pero, sobre todo, hubo deportistas con ganas de competir, encontrarse con otros participantes y poner a prueba lo aprendido. El respaldo municipal al traslado permitió que esa preparación tuviera una nueva oportunidad de expresarse fuera de la ciudad.

Antes de partir, la profesora Celia Zenteno había resumido el valor del encuentro con una frase que invita a reflexionar: “El deporte adaptado saca a los chicos de la casa”. No se trata únicamente de salir físicamente, sino de ampliar experiencias, construir vínculos y participar de espacios compartidos. La docente destacó las gestiones del director de Deportes, Félix Galindo, y el apoyo de Velazquez tanto a la natación como al atletismo adaptado. Ese reconocimiento muestra cómo una decisión institucional puede convertirse en una posibilidad concreta cuando encuentra docentes comprometidos, familias que acompañan y participantes que sostienen su esfuerzo.
Esta participación no surge de una acción aislada. El archivo de actividades de La Quiaca registra que, en diciembre de 2025, el CEAR cerró un ciclo de atletismo adaptado coordinado por Zenteno, con participación de estudiantes y docentes del Profesorado de Educación Física. En marzo de este año, la programación municipal volvió a incorporar natación adaptada, atletismo y acompañamiento específico, dentro de una oferta para distintas edades. Allí aparece un aspecto importante del compromiso de la gestión: la continuidad. Una política inclusiva no se define solamente por facilitar un viaje, sino por sostener los espacios donde cada persona puede prepararse para dar el siguiente paso.

El contexto nacional le agrega una dimensión política a este acompañamiento. En 2025, el Poder Ejecutivo nacional vetó la Ley de Emergencia en Discapacidad y el Congreso insistió en su sanción, un proceso que culminó con la votación del Senado del 4 de septiembre. Frente a discusiones que ponen en tensión recursos, prestaciones y responsabilidades estatales, el trabajo municipal permite observar otra escala de decisión: resolver un traslado, sostener una actividad o acercar una oportunidad. No reemplaza las obligaciones nacionales ni resuelve todas las necesidades, pero expresa una prioridad que debe preservarse: la participación de las personas con discapacidad no puede tratarse como un gasto prescindible.
La mirada inclusiva también necesita acompañamiento fuera de la pista. En marzo, Desarrollo Social anunció el fortalecimiento del Proyecto Enlazados, destinado a madres, padres y familiares de personas con discapacidad, con orientación profesional e intercambio de experiencias. Esa iniciativa, junto con el trabajo deportivo, permite pensar una respuesta más amplia: no alcanza con ofrecer una actividad si persisten obstáculos para llegar, participar o continuar. El desafío institucional es conectar educación, deporte, accesibilidad y acompañamiento, escuchando también las decisiones y aspiraciones de las propias personas con discapacidad. Incluir no es decidir por ellas: es construir condiciones para que puedan elegir y participar.

La presencia quiaqueña en la ciudad de san Pedro debe leerse desde ese lugar. Los protagonistas son los deportistas; docentes, familias y municipio forman la red que acompaña su recorrido. El valor de la experiencia no se agota en una clasificación, aunque competir y mejorar también importan: está en que el esfuerzo encuentre continuidad y en que cada encuentro abra posibilidades para el próximo. La responsabilidad de la gestión de Dante Velazquez será seguir fortaleciendo ese camino y ampliarlo a quienes todavía encuentran barreras. Porque una ciudad verdaderamente inclusiva no se mide solamente por lo que anuncia, sino por cuántas personas pueden formar parte de su vida cotidiana, sus espacios y sus oportunidades.
