Desde temprano, en el pórtico de la parroquia de La Quiaca, el intendente dedicó un mensaje de afecto y gratitud a las mamás. Recordó a la suya, saludó especialmente a quienes atraviesan enfermedades y reconoció a las mujeres que asumen solas la crianza de sus hijos.

La Quiaca comenzó el Día de la Madre con un mensaje que puso en palabras el agradecimiento, la memoria y el amor que despierta esta fecha. Desde el pórtico de la parroquia, el intendente Dante Velazquez hizo llegar un saludo a todas las madres de la ciudad, con una dedicatoria especial para quienes viven momentos difíciles y para las familias que hoy sienten la ausencia de una mamá.

“Quiero mandar un saludo muy profundo de felicidad, de agradecimiento por la vida de todas las mamás”, expresó. Con una imagen sencilla, el jefe comunal destacó la huella que dejan en sus hijos: “Sembraron semillas, somos nosotros sus hijos”. Sus palabras invitaron a reconocer esos cuidados y enseñanzas que acompañan durante toda la vida y que muchas veces se comprenden con mayor profundidad al pasar los años.

El mensaje también tuvo un momento personal. Velazquez recordó que, como tantos vecinos, ya no tiene a su madre junto a él y evocó su memoria desde la oración. Una referencia cercana para quienes transitan este domingo entre recuerdos, fotografías y el deseo de volver a compartir un abrazo. La fecha también reúne a quienes celebran desde el agradecimiento por el amor recibido y conservan presente a su mamá en los gestos cotidianos.

El intendente dirigió unas palabras especiales a las madres que padecen alguna dolencia o atraviesan dificultades. “A esa mamá que circunstancialmente está en el hospital”, señaló, al hacerles llegar su acompañamiento. La dedicatoria acercó el saludo a quienes pasan el día lejos de su hogar, necesitan cuidados o encuentran en la presencia de sus seres queridos una fuente de fortaleza.

También reconoció a las mujeres que sostienen la crianza y asumen responsabilidades que deberían ser compartidas. Al mencionar a quienes cumplen “el doble rol de muchas veces mamá y papá”, Velazquez incorporó una reflexión autocrítica sobre los hombres y sus dificultades para acompañar. Fue un reconocimiento a tantas madres que organizan el hogar, trabajan y hacen un esfuerzo diario para que sus hijos puedan salir adelante.

“Quiero mandar un abrazo muy profundo, un saludo muy cordial, y decirles que tengan un muy feliz día y un muy bendecido día”, concluyó. Con ese deseo, el saludo del intendente acompañó una jornada especial para las familias quiaqueñas: una oportunidad para agradecer, recordar y hacer sentir a cada mamá cuánto significa en la vida de sus hijos. “¡Feliz día, mamá!”, fue su mensaje final.
