La exposición productiva será uno de los pilares de la nueva edición de la Manka Fiesta. Entre 70 y 80 ejemplares de llamas, ovinos y caprinos llegarán al predio junto con productores de semillas de papa, ajo, cebolla y otros cultivos andinos. El ingeniero Saúl Bellido, del área de Producción y Ambiente de la Municipalidad de La Quiaca, destacó que la propuesta forma parte de la política impulsada por el intendente Dante Velazquez para recuperar las raíces productivas de la celebración, incorporar conocimiento técnico y mostrar el enorme potencial que todavía conserva la economía de las comunidades puneñas.
La Manka Fiesta volverá a mostrar este fin de semana que detrás de su extraordinario valor cultural existe también una economía ancestral que permanece viva. El ingeniero Saúl Bellido confirmó que entre 70 y 80 animales formarán parte de la exposición prevista para sábado y domingo. Los equipos municipales ya realizaron los sangrados y controles correspondientes en las cabañas de origen y durante el viernes comenzará el operativo de traslado, que arrancará alrededor de las cuatro de la madrugada para permitir que los ejemplares lleguen por la tarde y sean ubicados en sus respectivos corrales.
Para Bellido, la presencia de los animales constituye uno de los componentes fundamentales para recuperar el sentido profundo de la Manka. Llegarán reproductores de llamas, ovinos y caprinos, además de cabras de elevada producción lechera. El funcionario destacó haberse sorprendido durante las recorridas por la calidad alcanzada por productores de la región, tanto en carne como en fibra, genética y producción de leche. Detrás de cada ejemplar existe así un trabajo comunario que la celebración permitirá sacar nuevamente a la luz y poner frente a miles de visitantes.
La iniciativa responde a una definición política sostenida por el intendente Dante Velazquez: la Manka Fiesta no debe convertirse únicamente en espectáculo, sino conservar sus raíces productivas y transformarlas en una oportunidad de desarrollo. Esa mirada explica la decisión de sumar nuevamente animales, productores agrícolas, especialistas y espacios de capacitación. La ancestral feria del intercambio vuelve así a reunir los dos mundos que históricamente le dieron sentido: lo que produce la tierra y lo que producen las comunidades que la habitan.
El componente técnico será otra de las novedades. Especialistas invitados comenzarán a arribar desde el jueves para trabajar con productores. Bellido adelantó la presencia de un profesional proveniente de Perú, especializado en genética de llamas, que abordará cuestiones vinculadas al mejoramiento de ejemplares y las características productivas de los camélidos. Desde La Paz, Bolivia, llegará además una ingeniera especializada en ovinos y caprinos que desarrollará contenidos relacionados con genética, producción de carne, leche y fibra. Durante sábado y domingo se realizarán clínicas y espacios de consulta abiertos a productores y público en el Complejo Cultural Manka Fiesta.
La exposición también permitirá dimensionar una producción agrícola muchas veces invisible para quienes observan la Puna solamente desde su paisaje. Semillas de papa, ajo, cebolla, mazorcas, hortalizas y diferentes variedades cultivadas por productores de las comunidades estarán integradas a la muestra. “Que vengan a ver el valor que está realizando la gente comunaria en cada sector”, convocó Bellido. La frase resume una parte esencial del espíritu de esta edición: no mostrar únicamente productos terminados, sino reconocer conocimientos, selección genética, adaptación climática y saberes transmitidos durante generaciones.
El esfuerzo involucra a distintas áreas municipales, profesionales, trabajadores y colaboradores que vienen preparando corrales, logística y espacios de exhibición. Bellido subrayó especialmente que se trata de “un gran esfuerzo” promovido por el intendente y convocó a toda la población a acompañar la propuesta. La política definida por Velazquez busca precisamente que cada dependencia municipal incorpore valor a una celebración cuya fortaleza histórica siempre estuvo en la participación colectiva y en la capacidad de reunir territorio, cultura y producción.
La Manka Fiesta demuestra de esta manera que la tradición no está condenada a permanecer inmóvil. Una llama seleccionada genéticamente, una cabra capaz de producir varios litros de leche diarios o una semilla de papa conservada y mejorada por generaciones también son tecnología andina. Incorporar especialistas, intercambio internacional y capacitación no desplaza la identidad ancestral: puede fortalecerla. En La Quiaca, la antigua feria del trueque comienza a mostrar que el futuro productivo de la Puna puede encontrarse precisamente allí donde durante siglos estuvo su mayor conocimiento: en sus comunidades, sus animales, sus semillas y su relación con la tierra.
