El Complejo Cultural Manka Fiesta volvió a brillar en La Quiaca con una sala colmada y la presentación del ballet Tierra Colombiana de Bogotá, en una noche donde la cultura acercó mundos y emocionó al público quiaqueño.
La Quiaca, 26 de abril del 2026 // La segunda noche de espectáculos en el Complejo Cultural Manka Fiesta confirmó que La Quiaca ya cuenta con un espacio capaz de recibir propuestas artísticas de gran magnitud, sin que sus vecinos tengan que viajar a las grandes ciudades para disfrutar de eventos de nivel internacional.

Con las butacas totalmente ocupadas y público también en los laterales, el complejo fue escenario de un ciclo de danzas internacionales que tuvo como protagonista al ballet Tierra Colombiana de Bogotá, dirigido por Fernando Urbina. La agrupación llegó desde Colombia para compartir su música, sus trajes típicos, sus bailes y una parte profunda de su identidad cultural.
Urbina expresó su emoción y agradecimiento por la recepción del pueblo quiaqueño. Destacó los aplausos, el afecto de la gente y la posibilidad de presentar en la ciudad una muestra del folclore colombiano, con toda su variedad, color y fuerza escénica.
“Venimos desde muy lejos y estamos muy felices de traer parte de nuestra idiosincrasia, de nuestra cultura, nuestra música, nuestros trajes típicos y nuestros bailes”, señaló el director del ballet, visiblemente conmovido por la respuesta del público.

La altura de La Quiaca también fue parte del desafío para los artistas, especialmente por la intensidad física de algunas danzas. Sin embargo, el grupo logró adaptarse y brindar una presentación cargada de energía, alegría y profesionalismo.
El director también valoró la importancia del nuevo espacio cultural. Consideró un honor poder inaugurar el escenario con danza y remarcó que el Manka Fiesta será un lugar fundamental para que la comunidad pueda encontrarse, disfrutar y acercarse al arte.

“La cultura es la verdadera idiosincrasia de un pueblo. Un pueblo sin cultura no existe”, expresó Urbina, sintetizando el espíritu de una noche donde la danza unió territorios, idiomas e historias.

La jornada dejó una imagen poderosa: La Quiaca, en el extremo norte argentino, convertida en punto de encuentro internacional. El Manka Fiesta se consolida así como una nueva casa para la cultura, un edificio que ya empieza a formar parte de la identidad quiaqueña y de una cosmovisión donde el arte permite romper fronteras.
