Referentes de La Quiaca Vieja mantuvieron una reunión en el despacho municipal junto al equipo técnico del municipio y representantes de Recursos Hídricos de la Provincia. La preocupación central es el bajo caudal del río Toro Ara, la extracción de áridos y el impacto que esta situación genera sobre productores, tomas de agua, infraestructura y el futuro crecimiento de La Quiaca.
La Quiaca. Referentes de La Quiaca Vieja participaron de una reunión en el despacho municipal para plantear su preocupación por el estado actual del río Toro Ara y sus afluentes, ante la disminución del caudal de agua y la extracción de materiales áridos que, según advierten, viene afectando a productores y comunidades de la zona.
Del encuentro participaron representantes vecinales, el equipo técnico del municipio y autoridades vinculadas a Recursos Hídricos de la Provincia. Entre los presentes estuvo Carlos Giménez, referente de La Quiaca Vieja, quien explicó que la situación genera inquietud desde hace años y que se agrava con el crecimiento de la ciudad y la demanda permanente de agua y áridos para la construcción.
Giménez señaló que una de las mayores preocupaciones es el estado de las cuencas del río Toro Ara. Según indicó, cada vez hay menos agua disponible y, al mismo tiempo, la extracción de áridos va dejando sectores vacíos, con consecuencias directas sobre las tomas utilizadas por los productores.
El referente explicó que, por la baja del cauce y el movimiento del material del río, muchas tomas quedan demasiado altas y los productores deben realizar trabajos costosos para poder captar agua. En algunos casos, indicó que se llegó a pagar varios días de máquina para acondicionar una toma, pero luego la primera riada terminó llevándose todo el trabajo realizado.
Los vecinos plantearon que ya no alcanzan las soluciones provisorias. Giménez remarcó que enviar maquinaria para realizar arreglos temporales puede resolver el problema por pocos días, pero una lluvia fuerte vuelve a destruir lo hecho. Por eso pidió avanzar hacia estudios y obras más estables, que permitan ordenar la cuenca y proteger el recurso hídrico.
Durante la reunión se acordó avanzar en un relevamiento de la cuenca y los afluentes del río Toro Ara, para conocer el estado real del lugar y evaluar qué trabajos deben realizarse. También se canalizaría una nota dirigida al ingeniero Edgardo Sosa, actual director de Recursos Hídricos de la Provincia, solicitando una intervención técnica integral.

Giménez pidió que la Provincia realice un estudio general de toda la cuenca, con el objetivo de encontrar soluciones definitivas y no simples parches. Entre las alternativas mencionó obras de control de torrentes, que permitirían retener áridos, evitar que el material se pierda aguas abajo y ayudar a que las tomas no queden desprotegidas.
El problema también alcanza a la infraestructura. El referente advirtió que en el sector del puente de Yavi las bases se encuentran cada vez más expuestas, producto de la falta de material y del vaciamiento de la cuenca. Según señaló, durante las crecidas incluso se percibe movimiento en la estructura, lo que demuestra la necesidad de actuar con planificación.
La preocupación de los vecinos de La Quiaca Vieja no se limita al presente. Giménez recordó que el problema del agua viene de hace más de 40 años y que el tema de los áridos ya fue planteado hace más de 15 años. Sin embargo, sostuvo que la situación se agrava año tras año mientras La Quiaca sigue creciendo y necesita más agua, más infraestructura y más materiales para obras.
El referente de La Quiaca Vieja remarcó que el río Toro Ara es fundamental tanto para las comunidades como para la ciudad. Lo definió como uno de los principales abastecedores de agua y áridos de La Quiaca, por lo que consideró indispensable cuidarlo, sanearlo y realizar obras que permitan una mejor proyección a futuro.
Desde el municipio también se expresó preocupación por la situación y predisposición para trabajar de manera conjunta. Giménez destacó la participación del arquitecto López, quien viene colaborando activamente desde su conocimiento técnico y acompañando los planteos de las comunidades.
Los vecinos esperan que esta reunión sea el inicio de una respuesta más profunda. El desafío es ordenar la extracción de áridos, proteger el cauce, garantizar agua para productores y vecinos, y evitar que el crecimiento urbano se sostenga a costa del deterioro de un recurso natural estratégico.
La Quiaca necesita crecer, pero también necesita cuidar las bases ambientales que hacen posible ese crecimiento. El río Toro Ara no es solo un cauce: es agua, producción, construcción, territorio, memoria comunitaria y futuro para toda la región.
