El cabo de la Policía Federal Argentina Maximiliano Oscar Martínez fue entregado ayer a las autoridades argentinas en el Puente Internacional Horacio Guzmán, luego de permanecer varios días desaparecido y ser localizado en El Alto, Bolivia. Las autoridades bolivianas informaron que fue expulsado por haber ingresado por un paso no habilitado y que tendrá impedido el ingreso al país por tres años. La investigación sobre lo ocurrido continúa abierta.
La frontera entre La Quiaca y Villazón fue escenario ayer de la última etapa de un caso que durante más de una semana mantuvo en vilo a familiares, fuerzas de seguridad y organismos judiciales de ambos países. Pasadas las 12.30, Maximiliano Oscar Martínez, cabo de la Policía Federal Argentina, fue entregado formalmente a Gendarmería Nacional y a autoridades migratorias argentinas en el Puente Internacional Horacio Guzmán.
Martínez había sido reportado como desaparecido el 8 de septiembre, luego de salir desde La Quiaca con destino a Villazón. Su búsqueda llegó a movilizar alrededor de 250 efectivos de distintas fuerzas argentinas y bolivianas, mientras el Ministerio Público de la Acusación de Jujuy solicitó incluso la activación de una alerta amarilla de Interpol.
Finalmente fue localizado el martes 15 en inmediaciones de la Plaza Mercedario, en El Alto, departamento de La Paz. De acuerdo con los reportes de la Policía Boliviana, al momento de ser encontrado se encontraba desorientado y sin documentación, teléfono celular ni billetera. Posteriormente fue sometido a una revisión médica y quedó bajo custodia mientras se completaban las actuaciones judiciales y migratorias.
Antes de ser trasladado nuevamente hacia la frontera, Martínez declaró ante autoridades bolivianas. Según explicó el jefe policial que intervino en el procedimiento, en Bolivia figuraba inicialmente como víctima de una desaparición, pero la investigación estableció además que había ingresado al territorio boliviano por un paso no habilitado. Esa situación derivó en el procedimiento administrativo de expulsión. La autoridad boliviana señaló que la medida implica una prohibición de ingreso durante tres años.

Durante el contacto con la prensa en Villazón, las autoridades bolivianas también dieron detalles sobre su estado físico. Señalaron que había sido revisado en un hospital policial de La Paz y que se encontraba en buen estado de salud, sin heridas ni lesiones de consideración. También afirmaron que, debido a las bajas temperaturas de la zona, la propia Policía Boliviana le había proporcionado abrigo durante su permanencia bajo resguardo.
El procedimiento tuvo además una escena de fuerte contenido humano. Martínez pudo reencontrarse primero con su padre en dependencias de Interpol en La Paz y posteriormente con otros integrantes de su familia en Villazón. De acuerdo con el relato de las autoridades bolivianas, el encuentro estuvo marcado por los abrazos y la emoción después de más de una semana sin noticias sobre su paradero.
Ya en territorio argentino, el cabo fue recibido por Gendarmería Nacional y Migraciones. Posteriormente fue trasladado al hospital Jorge Uro de La Quiaca para una nueva revisión médica y quedó a disposición del fiscal Alberto Mendívil, quien encabeza la investigación en Jujuy.
Sin embargo, la entrega en la frontera no significa que el caso esté cerrado. Las autoridades bolivianas confirmaron que el Ministerio Público continuará realizando actuaciones para determinar qué ocurrió durante los días en los que Martínez permaneció en Bolivia. En caso de que sea necesario ampliar su declaración o recibir testimonios de familiares, los investigadores señalaron que podrán recurrir a mecanismos de cooperación con la Justicia argentina.

Uno de los puntos centrales que deberá esclarecer la investigación es cómo llegó Martínez desde Villazón hasta el área metropolitana de La Paz y qué ocurrió durante los siete días en los que permaneció desaparecido. Antes de su hallazgo, los investigadores habían señalado que su testimonio sería determinante para establecer si se desplazó por decisión propia o si existieron terceras personas involucradas.
El caso adquirió dimensión nacional no sólo por tratarse de un integrante de una fuerza federal argentina, sino también por la magnitud del operativo desplegado y por la cooperación internacional que exigió su búsqueda. Policía Federal, Gendarmería Nacional, Policía de Jujuy, fiscales argentinos, Policía Boliviana, Ministerio Público de Bolivia, Interpol y autoridades consulares participaron en diferentes momentos del procedimiento.
La imagen de Martínez cruzando nuevamente el Puente Internacional Horacio Guzmán cerró así una primera etapa marcada por la incertidumbre. La desaparición terminó con su regreso con vida a la Argentina; ahora comienza otra instancia: reconstruir con precisión qué ocurrió desde aquel 8 de septiembre, cómo llegó hasta El Alto y si detrás de su recorrido existe alguna circunstancia todavía desconocida para los investigadores.
