El Complejo Cultural Manka Fiesta reunió a docentes rurales de la Región 1 en una jornada de reconocimiento a su tarea cotidiana en la Puna jujeña. El intendente Dante Velázquez fue anfitrión del encuentro, que fue declarado de interés municipal. La supervisora Paulina Quispe destacó que enseñar en estos tiempos exige “valentía, amor y convicción social”.
En vísperas del Día del Maestro, La Quiaca vivió una jornada profundamente significativa con la realización del 1º Encuentro de Maestros Rurales, desarrollado en el Complejo Cultural Manka Fiesta. La actividad reunió a docentes de distintas escuelas rurales de la Región 1 y tuvo como anfitrión al intendente Dante Velázquez, quien acompañó una propuesta nacida desde las propias instituciones educativas y orientada a reconocer la entrega cotidiana de quienes enseñan en la Puna.

La supervisora de Nivel Primario de la Región 1, Paulina Quispe, explicó que el encuentro surgió a partir de un proyecto presentado por directores de escuelas rurales, con el objetivo de poner en valor “la labor incansable que realizan los docentes día a día, sobre todo en la zona de la Puna jujeña”. En ese marco, remarcó que el 11 de septiembre debe servir no solo para celebrar, sino también para mirar con atención el esfuerzo de quienes eligen la enseñanza como un verdadero proyecto de vida.
La jornada permitió visibilizar una realidad muchas veces silenciosa: la enorme cantidad de maestros que sostienen la educación en territorios extensos, con distancias, condiciones climáticas adversas y comunidades dispersas. Quispe señaló que son numerosas las escuelas rurales que forman parte de la Región 1 y que muchas de ellas estuvieron representadas en el encuentro. La actividad fue además declarada de interés municipal, un gesto que reforzó el acompañamiento institucional a los docentes de la ruralidad.

Con una extensa trayectoria dentro del sistema educativo, Quispe recordó que comenzó como maestra de grado y que luego transitó por distintos cargos: secretaria, docente, vicedirectora, directora y actualmente supervisora regional. Desde esa experiencia, definió la tarea docente con palabras que sintetizaron el espíritu de la jornada: “Ser maestro involucra realmente un acto de valentía, de amor y, sobre todo, de convicción social”. Una definición que adquiere una dimensión especial en la Puna, donde cada clase supone muchas veces superar obstáculos que van mucho más allá del aula.
El encuentro también fue una oportunidad para homenajear a quienes enseñan lejos de los grandes centros urbanos, en comunidades donde la escuela sigue siendo uno de los espacios centrales de contención, formación y encuentro. En esos territorios, el maestro no solo transmite conocimientos: acompaña a las familias, sostiene vínculos comunitarios y muchas veces se convierte en una referencia indispensable para niños y jóvenes.
Al finalizar, Paulina Quispe transmitió el saludo de los supervisores de la Región 1 y de las autoridades educativas provinciales, deseando un feliz Día del Maestro a todos los docentes. También pidió que Dios bendiga “esta labor tan importante en la formación integral de los futuros ciudadanos”. El primer encuentro dejó así un mensaje claro: en la Puna, enseñar es mucho más que una profesión; es una forma de compromiso con la comunidad y con el futuro de quienes habitan los rincones más alejados de Jujuy.
