Los estudiantes carroceros de la Escuela de Comercio de La Quiaca ya tienen cerca del 70% de su carroza avanzada y trabajan contrarreloj para llegar en condiciones al desfile de la Fiesta de los Estudiantes. El jefe y subjefe de carroceros, Lucas Urzagaste y Teo Gaspar, convocaron a la comunidad a colaborar con materiales como portalámparas, focos de luz blanca, diarios, plásticos y otros insumos. También destacaron el acompañamiento del municipio, que viene aportando meriendas, indumentaria y asistencia a los jóvenes que trabajan durante largas jornadas.
La construcción avanza a buen ritmo y los estudiantes aseguran que ya tienen prácticamente resuelta la estructura principal. “Tenemos alrededor del 70%; nos falta montar, forrar y terminar el tema de las luces”, explicaron. La propuesta de este año tendrá una fuerte presencia de iluminación, por lo que uno de los pedidos centrales pasa por conseguir portalámparas, focos de luz blanca y elementos eléctricos que permitan completar el diseño previsto.
Además de los insumos para iluminación, los carroceros necesitan diarios, papel crepé, plásticos y materiales reciclables que puedan ser aprovechados para el forrado y la terminación de distintas partes de la carroza. Los jóvenes remarcaron que cualquier colaboración será bienvenida y agradecida, porque cada aporte puede ayudar a completar detalles en una etapa donde el tiempo empieza a ser decisivo.
El trabajo demanda muchas horas y compromiso. Los estudiantes comienzan desde las 9 de la mañana y permanecen hasta aproximadamente las 23.30, con jornadas extensas destinadas a montaje, decoración y terminaciones. En ese contexto, valoraron especialmente el acompañamiento de compañeros, docentes y del municipio. “Hay chicos que vienen y se quedan desde la mañana hasta la noche, están dando todo de sí”, señalaron, al tiempo que agradecieron las meriendas que reciben durante las jornadas.

También destacaron la entrega de mamelucos por parte de la Municipalidad de La Quiaca y el acompañamiento permanente de profesores que se acercan especialmente por la noche para colaborar con flores, diseños e ideas. Esa combinación entre estudiantes, docentes, familias y municipio permite sostener una actividad que va mucho más allá de la competencia: la construcción de la carroza se convierte en una experiencia colectiva de organización, creatividad y pertenencia escolar.
Desde la Escuela de Comercio insistieron finalmente con una convocatoria abierta: quienes puedan donar materiales o simplemente acercarse a colaborar serán recibidos durante toda la jornada de trabajo. Los propios estudiantes también hicieron un llamado a sus compañeros: “Vengan a ayudar a la carroza”. Si mantienen el ritmo actual, aseguran que llegarán al desfile en tiempo y forma. La cuenta regresiva ya comenzó y cada mano, cada foco y cada material puede ser parte del resultado final.
