La Quiaca vive una mañana distinta.
Los alumnos y alumnas de la Escuela de Minas colmaron el microestadio de la Juventud Católica en una jornada de juegos recreativos organizada por el Departamento de Educación Física, como forma de despedir el ciclo lectivo con alegría, compañerismo y movimiento.
La propuesta estuvo coordinada por la profesora Natalia Fernández, responsable del área de Educación Física, junto a la docente Julieta Urzagasti y todo el equipo institucional. A lo largo de la jornada se realizaron circuitos de postas, juegos cooperativos, mini torneos y dinámicas de integración entre cursos, donde el objetivo principal no fue competir sino compartir y divertirse.

Para acompañar el esfuerzo de los chicos, la escuela organizó un refrigerio con choripanes y agua para todos los participantes, generando un clima festivo que recordó a las clásicas kermeses escolares.

Debido a la gran concurrencia y para preservar la seguridad de estudiantes y docentes, se dispuso un corte de calle en las adyacencias del microestadio, medida coordinada con el municipio. La directora de la institución expresó su agradecimiento a la Municipalidad de La Quiaca por la colaboración, tanto en el ordenamiento del tránsito como en el apoyo logístico para el desarrollo de la actividad.
Desde la Escuela de Minas destacaron que esta jornada pretende compensar el viaje de fin de año que no pudo realizarse por la difícil situación económica que atraviesan muchas familias. Aun así, la comunidad educativa confirmó que se mantendrán las otras actividades tradicionales, como el acto de colación y la cena blanca, para dar a los egresados el cierre que merecen.
La jornada dejó una imagen clara: en tiempos duros, la escuela y la ciudad se organizan para que los chicos no pierdan lo esencial —el derecho a jugar, encontrarse y sentirse parte de una comunidad que los cuida.
