La licenciada en Nutrición Natalia Calapeña encabezó en La Quiaca un nuevo taller del proyecto provincial “Familias que Nutren”, destinado a madres, padres y responsables de niños y niñas que asisten a Centros de Desarrollo Infantil. La propuesta combina educación alimentaria con un diagnóstico de los hábitos familiares y pone especial atención en reducir el consumo de productos ultraprocesados, cuya presencia continúa siendo importante incluso durante los primeros años de vida.
La Quiaca fue sede de una nueva jornada de “Familias que Nutren”, iniciativa desarrollada por la Dirección de Educación Comunitaria y orientada a acompañar a las familias de niños y niñas que concurren a Centros de Desarrollo Infantil. La actividad estuvo a cargo de la licenciada en Nutrición Natalia Calapeña, quien destacó la participación y el interés demostrado por las familias quiaqueñas.
Calapeña explicó que el programa se desarrolla tanto en San Salvador de Jujuy como en distintas localidades del interior provincial. Antes de llegar a La Quiaca, los equipos realizaron actividades similares en San Pedro y Humahuaca, manteniendo contacto directo con los responsables de cada Centro de Desarrollo Infantil para organizar las convocatorias y acercar las herramientas a las familias.
Una característica importante del taller es que no se limita a transmitir recomendaciones generales. Durante los encuentros, las familias pueden contar cómo se alimentan los niños, plantear dudas y describir las dificultades que enfrentan cotidianamente. Paralelamente, el equipo realiza una encuesta alimentaria que permite determinar con qué frecuencia se consumen los distintos grupos de alimentos y construir un diagnóstico sobre los hábitos nutricionales de cada comunidad.
En La Quiaca, la profesional señaló que existe una incorporación relativamente variada de grupos alimenticios, aunque detectaron una cuestión que continúa generando preocupación: la fuerte presencia de alimentos ultraprocesados. Productos con altos niveles de azúcares, grasas o sodio pueden desplazar opciones de mayor calidad nutricional cuando forman parte habitual de la alimentación infantil.
“Todavía vemos que predomina el consumo de alimentos ultraprocesados”, explicó Calapeña. El trabajo de los talleres busca, precisamente, explicar cuáles pueden ser las consecuencias de sostener esos hábitos durante años. La profesional mencionó el aumento de enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión y obesidad, problemáticas tradicionalmente asociadas con adultos pero que, según señaló, comienzan a observarse también a edades cada vez más tempranas.
Allí radica uno de los aspectos centrales de “Familias que Nutren”: intervenir desde la infancia. La construcción de hábitos alimentarios comienza en el hogar y muchas de las costumbres incorporadas durante los primeros años pueden mantenerse durante toda la vida. Por eso, el objetivo no pasa únicamente por indicar qué comer, sino por acompañar a las familias para que comprendan las elecciones alimentarias y puedan incorporar progresivamente alternativas más saludables.
La experiencia desarrollada en La Quiaca tendrá además una segunda utilidad. La información recopilada funcionará como diagnóstico para diseñar futuras acciones. “Se recolectó mucha información para conocer cómo son los hábitos alimentarios de las familias y de los niños”, explicó Calapeña, anticipando que a partir de esos datos podrán programarse nuevos talleres adaptados a las necesidades detectadas en la ciudad.
La buena participación registrada deja abierta, entonces, la posibilidad de nuevas jornadas. Educación alimentaria, escucha y prevención aparecen como los tres pilares de una propuesta que busca que la nutrición deje de ser solamente una recomendación médica y se convierta en un aprendizaje cotidiano dentro de cada familia.
