Con el banderazo inicial del intendente Dante Velazquez, este domingo por la mañana comenzó la segunda edición del MTB de las Alturas – Manka Fiesta. Noventa ciclistas provenientes de distintos puntos de Jujuy, Bolivia y el sur andino salieron a enfrentar un circuito de 24, 36 y 48 kilómetros. En medio de una jornada soleada y agradable, La Quiaca volvió a mostrarse como escenario natural para un deporte que crece y que, antes de fin de año, tendrá un nuevo reto de gran escala: unir los cerros Ocho Hermanos con el Escaya.

El predio de la Manka Fiesta volvió a convertirse en punto de encuentro para el deporte regional. Desde temprano, bicicletas, equipos técnicos, familias y aficionados comenzaron a ocupar el espacio mientras los competidores ajustaban cambios, revisaban neumáticos y se preparaban para una exigencia marcada no sólo por la distancia, sino también por la altura. Participaron ciclistas de Maimará, Tilcara, Abra Pampa, Villazón, Tarija, Tupiza y La Quiaca, confirmando la capacidad de esta competencia para trascender el ámbito local y convocar deportistas de distintos territorios de la región andina.
La prueba fue organizada en diferentes categorías femeninas y masculinas, con recorridos de 24, 36 y 48 kilómetros, según nivel y exigencia. El trazado propone resistencia, técnica y adaptación al terreno puneño, tres factores que convierten al MTB de las Alturas en una experiencia particular. En La Quiaca no se compite solamente contra el reloj: también se corre contra el viento, el desnivel, la altura y la propia capacidad de sostener el esfuerzo.

El intendente Dante Velazquez fue quien dio el banderazo de largada y volvió a remarcar el lugar que el deporte viene ocupando dentro de la agenda de la ciudad. La presencia de delegaciones del interior provincial y del sur de Bolivia refuerza una idea que la gestión busca consolidar: utilizar la geografía de la Puna como un activo deportivo, turístico y de integración regional. Cada competencia no sólo mueve deportistas; también moviliza familias, servicios, gastronomía y circulación de visitantes.

Pero el anuncio más fuerte llegó con la mirada puesta en lo que viene. Velazquez ratificó que hacia fines de año La Quiaca buscará concretar una prueba de mayor escala y enorme exigencia: el desafío de unir los cerros Ocho Hermanos con el cerro Escaya. La propuesta aparece como una competencia de carácter titánico, pensada para convocar a centenares de aficionados al ciclismo de montaña y proyectar a la ciudad dentro del calendario de grandes desafíos deportivos de altura.
El MTB de las Alturas confirma así una tendencia: La Quiaca empieza a construir una identidad deportiva asociada a su propio territorio. La altura, que alguna vez pudo verse como limitación, empieza a transformarse en una ventaja competitiva para disciplinas de resistencia. Hoy giraron las ruedas; a fin de año, el objetivo será mucho mayor: convertir los cerros de La Quiaca en escenario de una prueba capaz de quedar en la memoria del deporte jujeño y regional.
