El viento frío de La Quiaca no logró opacar la calidez que se respiró este viernes durante el acto por el 50º aniversario del Instituto de Educación Superior Nº1, una institución emblemática que ha formado a generaciones de docentes, técnicos y profesionales que hoy construyen la identidad y el desarrollo de esta tierra puneña.
La ceremonia estuvo cargada de emociones y reencuentros, en un marco de profunda gratitud hacia una institución que no solo educa, sino que transforma vidas con conocimiento, valores y sentido de pertenencia. Entre las voces que le dieron cuerpo al homenaje, se destacó la de Mirtha Moscoso, presidenta del Concejo Deliberante de La Quiaca, quien asistió en representación del intendente Dante Aníbal Velázquez y del Ejecutivo municipal. Pero su presencia no fue solo política: fue también profundamente personal.
“Este profesorado me dio dos títulos: como profesora nacional para la enseñanza primaria y como profesora de educación inicial”, recordó con emoción Moscoso. “Fue el andamiaje de mi vida, el sostén desde donde me proyecté profesionalmente, y el motivo por el cual hoy puedo estar representando al intendente municipal y a toda la comunidad educativa”, expresó.
Sus palabras no fueron un discurso formal: fueron un testimonio íntimo del vínculo profundo que muchas y muchos quiaqueños tienen con este instituto. Un espacio que no sólo los formó académicamente, sino que les inculcó valores, humanidad y raíces comunitarias. “Aquí aprendimos con amor. Aquí nos enseñaron no sólo con libros, sino con el ejemplo”, dijo, visiblemente conmovida, al recordar a sus docentes y compañeros.
El acto fue una celebración colectiva, un encuentro de generaciones que volvieron a caminar por los pasillos del edificio propio, ese sueño largamente anhelado y finalmente concretado gracias a años de lucha y gestión comunitaria. Allí estaban ex alumnos, docentes fundadores, estudiantes actuales, autoridades educativas y políticas, todos abrazados por una misma emoción: el orgullo de pertenecer a una institución que ha sabido sembrar educación con compromiso social.
Moscoso también destacó el impacto del IES Nº1 a nivel nacional: “Muchos de nuestros egresados hoy están en otras provincias, y también en el exterior, llevando la formación de este instituto a cada rincón del país y del mundo. Son docentes, técnicos, trabajadores que aportan todos los días al crecimiento del país. Y todos ellos llevan con orgullo su origen quiaqueño”.
La celebración no solo fue institucional, fue familiar, afectiva y comunitaria. Hubo abrazos, lágrimas y risas entre compañeras de aula, docentes jubilados, banderas que volvían a flamear en manos conocidas, y un fuerte mensaje de unidad. “Volver hoy es volver a nuestra casa”, resumió Moscoso. Y no hay palabras que representen mejor el sentir de miles de corazones que pasaron por el IES Nº1 durante estos 50 años.
