En uno de los anuncios más concretos de la jornada, el intendente Dante Velázquez entregó 140 mamelucos para la totalidad de los estudiantes carroceros de La Quiaca, reivindicando el esfuerzo de los jóvenes que durante semanas trabajan en la construcción de las carrozas. El jefe comunal cuestionó además el centralismo de la Fiesta Nacional de los Estudiantes y reclamó que las políticas de acompañamiento lleguen con la misma fuerza a los jóvenes del interior provincial.

Velázquez recordó que La Quiaca lleva décadas construyendo carrozas y sosteniendo actividades estudiantiles con enorme esfuerzo de alumnos, docentes y familias. En ese contexto, comparó las condiciones de los estudiantes de la Puna con las acciones que organismos provinciales desarrollan en la capital y planteó una pregunta directa: “¿Por qué otros pueden tenerlo y nosotros no podemos tenerlo?”. Para el intendente, acompañar a los carroceros también significa reconocer una tradición que en la ciudad se mantiene viva desde hace generaciones.
La entrega de los 140 mamelucos fue presentada como una herramienta de trabajo y no simplemente como una ayuda simbólica. Velázquez señaló que las prendas permitirán proteger a los estudiantes durante la construcción y evitar que las familias deban afrontar gastos adicionales por ropa dañada. “Ustedes le ponen amor, le ponen empeño a cada una de sus carrozas”, expresó frente a los jóvenes.

El intendente fue todavía más enfático al referirse a las diferencias que muchas veces sienten las comunidades educativas del norte respecto del centro provincial. “No vamos a permitir que ningún estudiante de La Quiaca tenga que ser ninguneado y, por ende, olvidado”, afirmó. Para Velázquez, sostener la FNE como celebración verdaderamente provincial implica garantizar condiciones similares de participación tanto en San Salvador como en La Quiaca y en el resto del interior.

La entrega se suma a otras acciones que la Municipalidad viene realizando con los carroceros, entre ellas acompañamiento territorial, apoyo logístico, meriendas, cenas y coordinación con docentes y centros de estudiantes. La gestión municipal entiende que detrás de cada carroza existe un enorme trabajo colectivo y que los jóvenes necesitan recursos concretos para poder sostenerlo.
Con esta medida, la Municipalidad buscó también enviar un mensaje político e institucional: la FNE no puede reducirse al centralismo de la capital provincial. En La Quiaca, la tradición estudiantil tiene historia propia, y este año el municipio decidió reforzarla con recursos, reconocimiento institucional y presencia directa junto a quienes mantienen encendida la celebración.
