La Quiaca – Con gran emoción y espíritu de comunidad, la Semana del Abuelo llegó a su cierre con el tradicional paseo que ofrecen los taxistas de la ciudad. En esta edición, además de los abuelos, se sumaron los chicos del Centro Integral Papa Francisco, generando un encuentro intergeneracional cargado de afecto y alegría.
El presidente de la Asociación de Taximetristas de La Quiaca, Fabián Sánchez, explicó que alrededor de 20 móviles se pusieron a disposición para realizar el recorrido por distintos puntos de la ciudad:
“Es una tradición que mantenemos todos los años. Sacamos a los abuelos a recorrer las calles por las que caminaron durante gran parte de su vida, para que vean cómo ha cambiado la ciudad. Este año, además, sumamos la participación de los chicos del Centro Papa Francisco, lo cual nos pone muy contentos”.

El recorrido incluyó avenidas principales, sectores emblemáticos como la Torre Nacional, el hospital, el mercado y diferentes barrios, despertando saludos y aplausos de los vecinos al paso de la caravana.
La hermana Pascuala, responsable del Centro Papa Francisco, agradeció la solidaridad de los taxistas:
“Esto no es fácil, trasladar a los abuelos requiere tiempo y cuidado, pero gracias a los choferes se hizo posible. Quiero pedirle a la comunidad que cuando vea pasar los móviles, salude a los abuelos y a los chicos, porque ese gesto es muy importante para ellos”.
Por su parte, el profesor Marcelo Montiel, del Centro Integral Papa Francisco, subrayó el valor social de la experiencia:
“Los chicos estaban muy entusiasmados. Esta salida les permite socializar, compartir con los abuelos y sentirse parte activa de la comunidad. Es una experiencia enriquecedora tanto para ellos como para los adultos mayores”.
El paseo concluyó con un encuentro fraterno, en el que abuelos, jóvenes, docentes y choferes compartieron un momento de convivencia y celebración.
La caravana de taxis no solo marcó el cierre de la Semana del Abuelo, sino que reafirmó el compromiso de los quiaqueños con sus mayores, fortaleciendo lazos comunitarios y mostrando que la unión entre generaciones es una de las mayores riquezas de la ciudad fronteriza.
