La jornada mundialista comenzó temprano en La Quiaca con el izamiento de la Bandera Nacional en Plaza Centenario. El intendente Dante Velázquez encabezó la ceremonia junto a integrantes de su gabinete, trabajadores municipales que prestan servicio durante el fin de semana y una pareja llegada desde Misiones. Antes del partido frente a España, la ciudad volvió a unir fútbol, identidad y patriotismo en el mástil más alto del país.
La final del Mundial ya comenzó a sentirse en La Quiaca mucho antes del pitazo inicial. Durante la mañana de este domingo 19 de julio, Plaza Centenario fue escenario del tradicional izamiento de la enseña nacional, en una ceremonia sencilla pero profundamente emotiva, presidida por el intendente Dante Velázquez.
El jefe comunal estuvo acompañado por miembros de su gabinete y por trabajadores municipales que cumplen funciones durante los fines de semana. Fueron ellos quienes, desde temprano, dejaron la Bandera Argentina flameando sobre la plaza principal, como una señal de apoyo a la Selección y también como expresión de pertenencia nacional desde la frontera norte.

Cuando la bandera alcanzó lo más alto del mástil, el silencio de la mañana fue interrumpido por un enérgico “¡Viva la Patria!” pronunciado por Velázquez. El grito se extendió sobre la plaza y convirtió el acto protocolar en una declaración colectiva: antes de jugarse la final, La Quiaca ya había puesto el celeste y blanco por encima de todo.
La escena adquirió un color especial con la presencia de una pareja proveniente de Misiones. Con su mate en mano, ambos acompañaron el izamiento y se sumaron espontáneamente al momento. Su presencia simbolizó la transversalidad que rodea a la Selección: desde la selva misionera hasta la Puna jujeña, el país entero parece reunido alrededor de la misma ilusión.

No es la primera vez que Plaza Centenario se convierte en el corazón cívico y emocional de la ciudad. Durante las últimas semanas, el lugar fue escenario de actos patrios, encuentros escolares y celebraciones vinculadas al Mundial, consolidándose como uno de los espacios donde La Quiaca expresa su identidad nacional con mayor fuerza.
La relación entre la ciudad y la Selección también se profundizó durante todo el campeonato. La Plaza Centenario y el Complejo Cultural Manka Fiesta concentraron puntos de aliento, transmisiones en pantalla gigante y actividades comunitarias que reunieron a familias, estudiantes, adultos mayores y delegaciones del interior.
Así, La Quiaca amaneció en modo final. La Bandera Nacional quedó ondeando sobre la ciudad como la primera imagen de una jornada que promete emociones intensas. Antes de que Argentina enfrente a España, la frontera norte ya hizo su parte: levantó la enseña patria, reunió a su comunidad y recordó que, en La Quiaca, el fútbol también se vive como una forma de identidad, memoria y amor por la Argentina.
