En el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, la directora de la Unidad de Salud Mental y Adicciones de La Quiaca, Cintia Villatarco, destacó la importancia de hablar del tema sin miedo, reconocer señales de alarma y acompañar sin juzgar. El dispositivo atiende de lunes a viernes y cuenta además con guardias de salud mental los fines de semana.

En el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, la Unidad de Salud Mental y Adicciones de La Quiaca volvió a poner el foco en la necesidad de hablar de salud mental de manera abierta, responsable y sin prejuicios. Su directora, Cintia Villatarco, explicó que durante la jornada se trabajó sobre factores de riesgo, factores protectores, mitos, prejuicios y señales de alarma que pueden ayudar a identificar cuándo una persona necesita acompañamiento.
Villatarco remarcó que uno de los ejes fundamentales es escuchar sin juzgar y entender que la salud mental también se construye a partir de los vínculos cotidianos. “Es una construcción social”, señaló, al destacar la importancia del acompañamiento entre amigos, familiares y personas cercanas. Desde esa perspectiva, prevenir también significa generar espacios donde alguien pueda expresar lo que le pasa sin temor a ser señalado o incomprendido.

La directora explicó que la USMA trabaja especialmente con adolescentes a través de espacios de escucha y diferentes talleres, tanto dentro del propio dispositivo como en establecimientos educativos. Sostuvo que esta etapa de la vida requiere una atención especial porque está atravesada por numerosos cambios, presiones y situaciones que pueden generar angustia. Por eso, consideró fundamental fortalecer la presencia de adultos y profesionales capaces de acompañar a los jóvenes.
Respecto del acceso a la atención, Villatarco informó que la unidad funciona de lunes a viernes, de 8:00 a 18:00, y que no es necesario solicitar turno previamente para acercarse. Además, señaló que los fines de semana existen guardias de salud mental, ampliando así las posibilidades de atención para quienes necesiten asistencia.
Finalmente, dejó un mensaje dirigido especialmente a las familias y a los adultos: no tener miedo de hablar sobre suicidio. Según expresó, abordar el tema permite prevenir y acompañar a quienes más lo necesitan. La propuesta desde la USMA es clara: derribar silencios, prestar atención a las señales y construir una comunidad donde pedir ayuda sea posible y donde nadie tenga que atravesar solo una situación de sufrimiento.
