Con delegaciones de Colombia, Perú, Paraguay, Brasil y México, el Centro Cultural Manka Fiesta convirtió a La Quiaca en epicentro del folklore internacional. Ahora, el desafío será que escuelas, instituciones, artistas y vecinos lo llenen de vida propia.
La Quiaca, 27 de abril del 2026 // La inauguración del Centro Cultural Manka Fiesta marca un antes y un después en la vida cultural de La Quiaca. La ciudad fronteriza vivió jornadas inolvidables de danza, emoción, color e intercambio artístico con la presencia de delegaciones de Colombia, Perú, Paraguay, Brasil y México, que llegaron hasta el extremo norte argentino para compartir sus tradiciones y demostrar que el arte es un lenguaje universal capaz de romper cualquier frontera.
El Ballet Tierra Colombiana de Bogotá, bajo la dirección del maestro Fernando Urbina, fue uno de los grandes protagonistas. Con una trayectoria de 48 giras mundiales, la delegación presentó la riqueza del folklore colombiano, desde los ritmos andinos hasta la fuerza expresiva de los bailes de la costa.

Urbina destacó la calidez del público quiaqueño y valoró la importancia de contar con un espacio de estas características en la ciudad. También reconoció que la Puna presentó sus desafíos: aunque el grupo llega desde Bogotá, ubicada a 2.600 metros sobre el nivel del mar, los más de 3.400 metros de La Quiaca exigieron un esfuerzo extra a los bailarines.
Pero la inauguración del Manka Fiesta no debe ser leída solamente como la llegada de grandes espectáculos. Su verdadero valor está en la herramienta que la ciudad acaba de recibir. Ahora, más allá de la planificación del área de Cultura y Turismo, serán las instituciones locales, las escuelas, los artistas, los talleres, las academias, los artesanos y toda expresión comunitaria quienes deberán nutrir de vida y proyección este nuevo espacio.

La Quiaca ya no solo tiene la posibilidad de recibir cultura de nivel internacional: también tiene el desafío de generarla colectivamente. El Manka Fiesta reconfigura el paradigma cultural de la ciudad, porque transforma a la comunidad en protagonista y no solo en espectadora.
La avenida Corrientes, símbolo de teatros, exposiciones y vida artística en Buenos Aires, ya no queda tan lejos. En clave andina, fronteriza y popular, esa posibilidad ahora está en La Quiaca. El Manka Fiesta aparece como un nuevo trampolín internacional de cultura, capaz de proyectar la identidad local hacia el país y el mundo.

La herramienta está inaugurada. Ahora viene la etapa más importante: habitarla, defenderla, programarla y convertirla en una usina permanente de creación colectiva.
