La gestión del intendente Dante Velázquez puso en marcha un programa ambiental que busca convertir botellas plásticas y otros residuos en escobas y ladrillos ecológicos. La iniciativa, coordinada por la Dirección de Medio Ambiente, apunta a reducir la contaminación urbana, generar elementos útiles para la limpieza y recuperar espacios públicos. El desafío no es solamente tecnológico: pretende instalar el reciclaje como una política municipal y como una responsabilidad cotidiana de toda la comunidad.
La Municipalidad de La Quiaca comenzó a desarrollar dos proyectos destinados a reutilizar los residuos plásticos que se acumulan en calles, jardines, mercados y en el relleno sanitario. El ingeniero Edgardo Bellido, director de Medio Ambiente, explicó que las propuestas fueron aprobadas por el intendente Dante Velázquez y ya ingresaron en su etapa de ejecución. Una de ellas permitirá fabricar escobas ecológicas, mientras que la segunda contempla la construcción de un horno destinado a producir ladrillos a partir de materiales recuperados.
La elaboración de cada escoba demandará entre 35 y 38 botellas plásticas. Una vez que el equipamiento se encuentre funcionando plenamente, la previsión municipal es producir entre diez y doce unidades por jornada. Estos elementos podrán ser utilizados por las áreas de Limpieza Urbana, Tránsito, mercados y otras dependencias, reduciendo la compra de insumos y demostrando que aquello que hoy contamina puede volver al circuito municipal convertido en una herramienta de trabajo.
Los restos de las botellas utilizados para fabricar las escobas —como los picos, las bases y las piezas descartadas— no serán nuevamente desechados. Bellido señaló que esos materiales, junto con otros plásticos recolectados mediante campañas específicas, servirán como materia prima para la elaboración de ladrillos ecológicos. El proyecto prevé que estos bloques puedan emplearse como adoquines en jardines, parques, patios escolares y pequeños espacios públicos que requieran mejoras.
La iniciativa ambiental surge como respuesta a un problema visible en distintos sectores de La Quiaca: la presencia constante de bolsas, envases, tapas, metales y botellas arrojados en la vía pública. El director de Medio Ambiente advirtió que todavía existen dificultades para avanzar con algunos vendedores ambulantes y sectores comerciales, especialmente en la avenida Bolívar, donde continúan generándose residuos que posteriormente son dispersados por animales que buscan alimentos. El municipio analiza reforzar las campañas de concientización y aplicar sanciones a quienes incumplan las normas de higiene urbana.
El cronograma prevé terminar durante esta semana el montaje de las bases y los siete módulos del equipo destinado a fabricar las escobas. Posteriormente comenzará la capacitación del personal municipal que quedará a cargo de la producción. Una vez estabilizado ese proceso, se estima que en un plazo de entre treinta y cincuenta y cinco días podrían estar disponibles el horno y los moldes necesarios para iniciar la fabricación de los primeros ladrillos ecológicos.
La decisión del intendente Dante Velázquez incorpora al reciclaje dentro de la agenda política de la ciudad. No se trata solamente de limpiar después de que la basura fue arrojada, sino de cambiar el modo en que La Quiaca produce, separa y reutiliza sus residuos. La política ambiental adquiere fuerza cuando deja de ser un discurso y se convierte en maquinaria, capacitación, producción y recuperación concreta de los espacios compartidos.
Bellido convocó finalmente a los vecinos a separar los residuos desde sus hogares y evitar que las botellas terminen en las calles. El programa municipal puede aportar tecnología y organización, pero su éxito dependerá también de la participación de cada familia, comercio e institución. La bandera del reciclaje que levanta La Quiaca propone una transformación sencilla y profunda: convertir el plástico abandonado en trabajo, limpieza, infraestructura y conciencia comunitaria.
