El intendente de La Quiaca participará después del mediodía de la movilización convocada frente al Congreso en defensa de la tierra y la soberanía nacional. Aunque el oficialismo retiró el capítulo sobre tierras rurales, Velázquez advirtió que permanecen reformas peligrosas y que la intención política de colocar los negocios privados por encima del interés público ya quedó expuesta. “Esta insania no podemos permitirla”, sostuvo.
Dante Velázquez se prepara en las calles de Buenos Aires para llevar la voz de una ciudad que constituye la frontera real de la Argentina. En una jornada marcada por la lluvia, el intendente de La Quiaca acompañará después del mediodía la movilización convocada frente al Congreso. Sostiene que el retiro del capítulo sobre tierras rurales representa una primera victoria, pero no clausura el conflicto: el Senado todavía debe discutir modificaciones relacionadas con las expropiaciones, los desalojos y los terrenos afectados por incendios.
Para Velázquez, el proyecto original dejó al descubierto una mecánica orientada a instaurar un nuevo régimen jurídico en el cual los intereses privados podrían imponerse sobre el patrimonio público, las comunidades y la soberanía nacional. El Gobierno retiró el apartado sobre tierras porque no consiguió los votos, pero el intendente advirtió que esa discusión podría regresar bajo otra redacción. “Lo privado nunca jamás puede estar por encima de lo público”, afirmó.
El jefe comunal empleó palabras de extrema dureza contra la orientación presidencial. Al caracterizar políticamente como una “insania” las iniciativas impulsadas por Javier Milei, cuestionó lo que considera una conducta incompatible con las responsabilidades de gobierno: “Esto es una locura; esta insania no podemos permitirla”. También manifestó preocupación por el silencio de dirigentes y funcionarios que, a su entender, deberían pronunciarse “a viva voz” contra cualquier avasallamiento territorial.
La advertencia adquiere una dimensión particular en La Quiaca. El capítulo retirado alcanzaba el régimen de tierras rurales y contenía disposiciones relacionadas con áreas fronterizas. Por esa razón, Velázquez teme que una futura flexibilización de los controles pueda condicionar la planificación territorial y debilitar la autonomía de municipios ubicados sobre límites internacionales. Su planteo no afirma que la ciudad vaya automáticamente a quedar bajo control extranjero, pero alerta sobre el peligro de abrir un camino capaz de reducir la capacidad de decisión de las comunidades locales.
La posición del intendente ya fue convertida en una acción institucional. El 5 de agosto presentó ante la presidenta del Senado y vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, la Nota N.º 251/2026, mediante la cual reclamó la protección del dominio nacional y el respeto por las autonomías provinciales y municipales. Velázquez también expresó esta preocupación ante la Federación Argentina de Municipios. “No son palabras, son hechos”, remarcó al explicar las gestiones realizadas.
Velázquez también lamentó los agravios del Gobierno contra el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y el dirigente industrial José Ignacio de Mendiguren, así como el trato recibido por jubilados y otros sectores vulnerables. Convocó a distinguir el patriotismo del “patrioterismo” y destacó a la Manka Fiesta como una oportunidad para reconciliarse con la tierra y la identidad andina. Antes de sumarse a la marcha, recuperó el sentimiento de fraternidad despertado por la bandera de las Islas Malvinas durante el Mundial y cerró con una definición destinada a atravesar todo el país: “Patria sí, colonia no”.
