La dermatóloga Lía Sánchez destacó la importancia de usar protector solar, renovarlo durante la exposición y acompañarlo con sombrero, ropa adecuada y sombra. En la región, la altura hace especialmente necesario incorporar estos cuidados a la vida cotidiana.
La protección de la piel debe convertirse en un hábito para los vecinos de La Quiaca y la Puna. Así lo señaló la Dra. Lía Sánchez, quien compartió recomendaciones para prevenir los daños asociados a la exposición solar y remarcó que el cuidado debe comenzar desde la infancia.
La altura es un factor relevante: la radiación ultravioleta aumenta a medida que se asciende. Además, las temperaturas bajas o un cielo nublado no garantizan protección, por lo que conviene mantener las precauciones al realizar actividades al aire libre durante todo el año.
Durante la entrevista, Sánchez recomendó aplicar el protector unos 20 minutos antes de salir y renovarlo cada dos horas durante la exposición. Una única aplicación por la mañana no asegura protección para toda la jornada. También debe reaplicarse después de nadar o transpirar intensamente, siguiendo las instrucciones del producto.
Para elegirlo, se recomienda un producto de amplio espectro, con protección UVA y UVB, FPS 30 o superior y resistente al agua. Debe colocarse en toda la piel descubierta, sin olvidar orejas, cuello, manos y empeines. El protector se complementa con sombrero de ala ancha, ropa que cubra la piel y anteojos con protección UV.
Reducir la exposición directa entre las 10 y las 16 y buscar sombra son otras medidas importantes, especialmente cuando el índice UV es elevado. Estas recomendaciones resultan útiles para quienes trabajan en la calle o el campo, realizan deportes, participan en ferias o acompañan a niños en espacios abiertos.
La especialista también aconsejó una rutina sencilla de higiene e hidratación, con productos adecuados para cada tipo de piel. Ante manchas persistentes, lesiones o cambios en lunares, recomendó una consulta dermatológica para evaluar su naturaleza y determinar si requieren seguimiento.
En bebés menores de seis meses, la prioridad es evitar el sol directo y protegerlos con sombra y ropa adecuada; el uso de protector debe consultarse con el pediatra. Desde los seis meses pueden utilizarse productos apropiados para la edad en las zonas descubiertas, manteniendo las demás medidas de protección.
El mensaje para las familias es incorporar la prevención a la rutina: preparar el protector antes de salir, llevarlo para renovarlo y organizar las actividades buscando horarios y lugares de menor exposición. Cuidar la piel desde pequeños ayuda a reducir el daño acumulado a lo largo de la vida.
