La Quiaca – La ciudad vivió una jornada de profunda emoción y gratitud al conmemorar el 50º aniversario de la presencia y misión de las Hermanas Mercedarias Claretianas, responsables del Hogar de Ancianos y de una amplia labor pastoral y social en la región.
La celebración contó con la presencia de autoridades locales, encabezadas por el intendente Dante Velázquez y concejales, junto a fuerzas de seguridad provinciales y federales, representantes de instituciones educativas y vecinos. Entre las invitadas destacaron la hermana Lidia, máxima representante del gobierno provincial de la congregación en América Latina; las hermanas Patricia y Suelen (laica mercedaria proveniente de Brasil); la hermana María Machaca; y delegaciones de las comunidades de Humahuaca y Abra Pampa.

En diálogo con la comunidad, Patricia Maidana, laica mercedaria, expresó: “Este aniversario es fruto de una planificación y preparación llena de amor. Cada detalle ha sido pensado para celebrar con todos ustedes, porque esta obra es de toda la ciudad”. Recordó además que las hermanas, además de atender el hogar, han desarrollado catequesis, acompañamiento en el campo, apoyo a la iglesia y servicios comunitarios en distintos puntos de la región.

Por su parte, la hermana Pascuala Gerónimo emocionó a los presentes al relatar anécdotas de las misiones en zonas de difícil acceso, con lluvias, frío y caminos complicados. “Estas hermanas misioneras han dado su vida por la gente. Muchas ya están en el cielo, otras siguen en distintos lugares del mundo, pero todas han sembrado fe y solidaridad. Este hogar es un fruto vivo de esa entrega”, afirmó.

La conmemoración incluyó momentos de memoria y homenaje a las religiosas que marcaron la historia del hogar y de la comunidad, reconociendo que el servicio prestado no se limita al cuidado de los mayores, sino que ha sido una red de fe, contención y trabajo solidario que ha alcanzado a generaciones.
La jornada cerró con un llamado a mantener viva la misión: “Gracias por acompañarnos y ayudarnos a crecer en fidelidad a nuestro carisma. Sigamos acogiendo con alegría y sencillez a quienes más nos necesitan, como lo hacemos con nuestros abuelos”, concluyó la hermana Pascuala.
