En el corazón del altiplano jujeño, donde la bandera flamea con más fuerza por ser frontera viva de la patria, La Quiaca cerró la Semana de Mayo con un acto cargado de emoción, memoria y orgullo nacional. El protagonismo fue de los estudiantes de la Escuela de Minas, quienes este viernes encabezaron el izamiento de la Bandera Nacional y la Bandera de la Libertad Civil, acompañados por la banda de música, docentes, padres y autoridades municipales. Fue el broche de oro de una semana que revalorizó la historia y reforzó la identidad en el Pórtico Norte de la República.
El acto comenzó con la caminata simbólica de los alumnos, portando con solemnidad los símbolos patrios desde el establecimiento hasta el mástil central de la ciudad. Desde allí, en una ceremonia cargada de mística, se izaron las banderas, se entonó el Himno Nacional, y se vivió un momento de comunión colectiva entre generaciones que comparten el mismo suelo y la misma historia.

“Es muy grato ver que los jóvenes se apropian de estas fechas con respeto y compromiso. Esta participación activa en una efeméride tan importante no se veía antes, y habla muy bien de ellos y del trabajo conjunto entre escuela y municipio”, señaló el profesor Uro, docente de la Escuela de Minas. “Hoy no solo cerramos la Semana de Mayo: abrimos las puertas a una nueva forma de educar, desde el civismo y la participación real”.
El desayuno patrio que siguió al acto —con api y tortilla a la antigua usanza— fue un momento de encuentro entre alumnos, familias y comunidad. Madres emocionadas capturaban con sus celulares cada instante: el buzo nuevo de la promoción, la sonrisa tímida del hijo que alzaba la bandera, el orgullo que no se puede explicar, pero que se siente con el alma.

Una mamá expresó con voz entrecortada:
“Acompañar a mi hijo en su último año y verlo portar la bandera me llena de un orgullo imposible de describir. Esto es identidad, esto es país, esto es amor”.
La comunidad educativa agradeció especialmente a la Dirección de Cultura del municipio quiaqueño por la organización y por haber pensado la Semana de Mayo como un proceso colectivo y descentralizado, donde participaron todas las escuelas y no solo en un acto único, sino durante toda la semana.
“En una zona de frontera como la nuestra, reforzar la identidad nacional no es solo un acto simbólico, es una necesidad histórica”, expresó otra madre. “Esta actividad nos conecta con nuestras raíces y proyecta a nuestros hijos hacia un futuro donde sabrán de dónde vienen”.
El cierre, cargado de emociones, fue más que una actividad escolar: fue una lección de historia viva. En cada paso, en cada bandera alzada, en cada nota musical, se sintió la presencia de una patria que vive en sus jóvenes, que se reconstruye en cada rincón del país, y que en La Quiaca, sigue latiendo con fuerza y dignidad.
Anticipo para redes
En La Quiaca, los jóvenes de la Escuela de Minas cerraron la Semana de Mayo con un acto inolvidable. Banderas al viento, api con tortilla, y una comunidad que honra la historia con el corazón.
