En tiempos donde la política muchas veces se aleja de la gente y se encierra en oficinas herméticas, el intendente de La Quiaca, Dante Velázquez, honra su palabra con una práctica poco común: todos los miércoles, desde las 7 de la mañana y hasta las 23 horas, recibe en audiencia directa a vecinos, representantes barriales, instituciones, empleados municipales y organizaciones sociales, sin filtros ni intermediarios. La decisión, más que un gesto, se consolida como una política de cercanía que busca devolverle dignidad y escucha al pueblo quiaqueño.
Esta jornada no fue la excepción. Durante 16 horas continuas, Velázquez atendió a decenas de ciudadanos, entre ellos a la flamante comisión del Barrio Centro, recientemente conformada y con una agenda de trabajo ya en marcha. A las 18:00, el intendente recibió en su despacho a Raúl López Monzón, presidente del Centro Vecinal, y a Inés Zulma Zabala Valdiviezo, vicepresidenta, quienes agradecieron la predisposición y el respaldo inmediato del Ejecutivo municipal.
“Estamos muy contentos porque fue una reunión fructífera. Presentamos nuestros objetivos a corto, mediano y largo plazo, y fuimos escuchados. El intendente se comprometió a apoyarnos desde el municipio”, expresó López Monzón tras el encuentro. En el mismo tono, Zabala Valdiviezo destacó: “Nos recibió muy bien, estoy feliz y vamos a continuar con este trabajo. Ya estamos haciendo un relevamiento de todas las cuadras del barrio Centro y cuando lo tengamos completo, lo daremos a conocer”.
La comisión vecinal enfatizó que no llegaron para figurar, sino para trabajar, y ya comenzaron a construir un diagnóstico participativo con base en el diálogo con los vecinos, priorizando obras, necesidades y posibles soluciones. En palabras del presidente barrial: “Queremos mostrar que estamos activos, y que con ilusión y voluntad podemos mejorar no solo el barrio Centro, sino también contagiar a otros barrios a sumarse al trabajo colectivo”.
Con esta rutina de miércoles de escucha, el intendente Dante Velázquez marca un estilo de gobierno cercano, horizontal y participativo. Sin protocolo excesivo ni burocracias que entorpezcan, el jefe comunal demuestra que la gestión pública puede y debe tener rostro humano. En un contexto político nacional donde muchas autoridades se encierran en discursos y abandonan la calle, La Quiaca da un ejemplo de democracia real: la que se construye conversando, escuchando y resolviendo junto al pueblo.
