En un contexto donde la problemática de la sobrepoblación animal, los riesgos sanitarios y el abandono de mascotas suelen quedar relegados de las agendas políticas, el intendente Dante Velázquez demuestra que otra forma de gobernar es posible: con sensibilidad social, planificación sanitaria y compromiso territorial. Este martes, el quirófano móvil de Zoonosis —a cargo del veterinario Cosme Flores— desplegó una nueva jornada integral de abordaje en el barrio Santa Clara, logrando la castración de 18 mascotas y la vacunación y desparasitación de otras 106.

La intervención no fue solo quirúrgica, sino profundamente pedagógica. La actividad incluyó una charla abierta con los vecinos del barrio, orientada a fortalecer la conciencia sobre la tenencia responsable, la importancia de la prevención sanitaria y el respeto por la vida animal. “Estamos convencidos de que el control poblacional de mascotas no se resuelve solo con bisturí, sino también con educación y participación”, señaló el veterinario Flores, mientras los vecinos aplaudían la organización y el cuidado recibido.

Este operativo forma parte de una política sanitaria integral que el municipio relanzó con fuerza bajo la actual gestión, y que no solo restituye un servicio vital, sino que lo amplía con una mirada comunitaria. La decisión política del intendente Velázquez de llevar el quirófano móvil a los barrios y a las escuelas marca un cambio de época en la salud pública local. No se trata de improvisaciones, sino de un plan con objetivos concretos: controlar desde la raíz, sin crueldad ni abandono, apostando a la corresponsabilidad entre Estado y ciudadanía.

“Estamos construyendo una ciudad más humana, más limpia y más sana, con base en el respeto y el compromiso”, expresó Velázquez. Desde su asunción, la política de Zoonosis se transformó en una verdadera cruzada socioambiental: un paso adelante que articula salud, ecología, derechos y cultura ciudadana.
La continuidad de estos operativos semanales —que irán rotando por diversos barrios y establecimientos escolares— promete generar un impacto positivo y duradero, en una ciudad que apuesta al desarrollo sin descuidar lo esencial: el bienestar de sus habitantes, incluyendo a los de cuatro patas.
