La Quiaca, 30 de julio | En el marco del Día Internacional de la Lucha contra la Trata de Personas, referentes de la Iglesia local y de la pastoral migratoria reafirmaron el compromiso de acompañar, prevenir y denunciar este flagelo que golpea de manera invisible pero persistente a las zonas fronterizas. La jornada estaba prevista para ser acompañada con una marcha del lado boliviano, en la ciudad de Villazón, organizada por la Secretaría de Desarrollo Humano del municipio vecino. Sin embargo, el corte total del puente internacional imposibilitó el cruce y la participación desde el lado argentino.
Pese a esta limitación, la voz de Alejandra Rosas, representante de la Pastoral Migratoria de La Quiaca, y del sacerdote Adonis Artigas, resonó con fuerza en los medios locales y en el corazón de la comunidad. Ambos remarcaron la importancia de no ser indiferentes ante situaciones de trata y tráfico de personas, en especial en un territorio como el que comparten La Quiaca y Villazón, donde la movilidad es intensa y muchas veces desprotegida.

“Vivimos en una frontera viva, dinámica, pero también frágil. La trata es un delito silencioso que muchas veces comienza con una falsa promesa y termina en esclavitud. Como ciudadanos tenemos que estar atentos, prevenir, denunciar y, sobre todo, proteger a los más vulnerables”, afirmó Alejandra Rosas, quien además destacó la labor constante que realiza la pastoral con migrantes en tránsito, brindando asistencia humanitaria, orientación y derivación institucional cuando es necesario.
Una frontera que exige conciencia
La trata de personas es uno de los delitos más rentables del crimen organizado, y según Naciones Unidas afecta especialmente a mujeres, niños y migrantes. En este contexto, el padre Adonis Artigas hizo un llamado a la comunidad quiaqueña a no mirar para otro lado:
“Nuestro deber cristiano también es ser guardianes de los más vulnerables. No basta con orar, también debemos actuar, comprometernos, alertar y acompañar. La iglesia, junto con otras instituciones, quiere ser un faro de contención y de compromiso en esta causa urgente.”
Prevención, asistencia y denuncia
La oficina de la Pastoral Migratoria continúa funcionando de manera activa en La Quiaca, recibiendo casos, brindando asesoramiento y trabajando en red con el poder judicial, organismos de seguridad y organizaciones sociales. En situaciones donde se sospeche de trata, las denuncias pueden canalizarse de manera anónima y segura a través de la línea nacional 145, disponible las 24 horas.
Rosas también recordó que recientemente se conocieron casos en la región donde menores fueron trasladados por personas desconocidas, una modalidad que revela la urgencia de redoblar la vigilancia comunitaria:
“En La Quiaca nos conocemos todos. Si vemos algo extraño, si detectamos una situación irregular, tenemos que actuar. La trata no es un problema lejano, está acá, entre nosotros, y podemos combatirla si estamos unidos.”
Una lucha que exige mirada colectiva
Más allá del impedimento para marchar en Villazón, el mensaje de esta jornada traspasó el puente y reafirmó el compromiso de la frontera con los derechos humanos. La lucha contra la trata no es sólo una tarea de las fuerzas del orden o de las ONG especializadas: es una causa colectiva que interpela a cada ciudadano, cada familia, cada institución.
Desde La Quiaca, se hace un llamado claro: proteger la vida, la dignidad y la libertad no admite demoras ni excusas.
