Con la presencia de la Confederación Argentina de Básquet, La Quiaca vivió una jornada histórica que marca un antes y un después para el desarrollo deportivo de la ciudad. La clínica de básquet destinada a las divisiones formativas no solo ofreció entrenamiento de calidad, sino que también consolidó al deporte como herramienta de contención, valores y acompañamiento comunitario.

El impulso político y deportivo
El profesor Marcelo Aperte, impulsor del proyecto, valoró la decisión del intendente Dante Velázquez de apostar al básquet como camino de crecimiento integral para niños y adolescentes.
“Soñar en grande y animarse a presentar proyectos es lo que nos permite avanzar. Gracias al apoyo del municipio, hoy vivimos algo que parecía imposible: tener al director nacional del mini básquet, Sebastián Rodríguez, en La Quiaca trabajando con nuestros chicos”, expresó emocionado.
Aperte recordó que el deporte en la ciudad cuenta con una ventaja crucial: mientras en otros lugares practicar implica altos costos, en La Quiaca el CEAR y las escuelas deportivas municipales ofrecen actividades gratuitas en básquet, vóley, fútbol, rugby y atletismo. Un espacio de formación accesible y de gran valor humano.
Deporte y comunidad frente a los desafíos sociales
El profesor también reflexionó sobre la importancia del deporte como herramienta frente a las problemáticas sociales que afectan a la juventud:
“El básquet, como cualquier disciplina, es un camino de solidaridad y compañerismo. Nos permite acompañar a los chicos en tiempos difíciles, donde enfrentan presiones distintas a las que tuvimos los adultos. Si no los escuchamos ni entendemos sus dolores, fallamos en nuestra vocación”, señaló.
Aperte subrayó que el deporte debe ser asumido como un trabajo comunitario, donde padres, docentes y entrenadores se unan para brindar apoyo, confianza y orientación a las nuevas generaciones.
Un primer paso hacia el futuro
La visita de la Confederación y la clínica de básquet en las categorías inferiores representan un salto de calidad formativa para la ciudad. Rodríguez, junto a los entrenadores locales, destacó la existencia de jóvenes con gran potencial, lo que abre la puerta a futuros proyectos de nivel provincial y nacional.
“Esto nos permite dar un primer paso para seguir creciendo. El desafío ahora es que todos los actores del básquet en La Quiaca —clubes, liga y profesores— trabajemos juntos en la formación, para ampliar la base y soñar con ver a un jugador de nuestra ciudad en una selección provincial o nacional”, concluyó Aperte.
Con esta experiencia, La Quiaca se consolida como un polo emergente del básquet argentino, donde el deporte no solo se practica: forma, contiene y proyecta hacia un futuro de oportunidades.
