En el marco del Día del Profesor, la ciudad de La Quiaca vivió una jornada que quedará en la memoria colectiva. El intendente Dante Velázquez, acompañado por la banda de música municipal, recorrió las calles de la ciudad para llevar un cálido homenaje a los docentes jubilados, verdaderos pilares de la educación en la Puna.

El sonido de los instrumentos llenó de vida las arterias quiaqueñas, mientras las puertas de los hogares se abrían para recibir al intendente y a la comitiva. Allí estaban ellos, los maestros de toda una vida, sorprendidos y emocionados por un gesto que trascendió lo protocolar para convertirse en un acto de gratitud sincera.

Entre los homenajeados se encontraban el profesor Carlos Alberto Millán, la profesora Alicia Tejerina, el profesor Américo Elías, la profesora Norma Alfaro y el profesor Daniel Orlando Abregu. Cada nombre resonó como símbolo de entrega y de compromiso, recordando que enseñar en la agreste La Quiaca no es solo transmitir conocimientos, sino encender la llama del futuro en medio de la adversidad.

“En esta tierra de viento y frontera, el acto de educar es un gesto heroico”, expresó el intendente, quien subrayó que el homenaje buscó poner “en la cima el valor del docente, que con su esfuerzo cotidiano forjó generaciones de quiaqueños”.

Las lágrimas, los aplausos y los abrazos espontáneos marcaron la jornada. Fue una celebración distinta: las calles se convirtieron en escenario, los músicos en mensajeros y los docentes en protagonistas de un reconocimiento eterno.

La Quiaca, agreste y noble, recordó que en cada docente vive la fuerza de la comunidad. Porque en esta tierra de desafíos, la educación es la mayor victoria y los profesores, los verdaderos guardianes del porvenir.
