En vísperas del Día de la Bandera, que tendrá a La Quiaca como epicentro institucional de la provincia, el intendente Dante Velázquez acompañó a estudiantes secundarios en un masivo banderazo cargado de identidad, pertenencia y orgullo patriótico. La jornada reunió a establecimientos educativos de la ciudad, tuvo entrega de premios en efectivo para proyectos escolares y dejó planteada la voluntad de institucionalizar esta expresión juvenil como un hecho propio de una ciudad de frontera, centinela de la patria en la Puerta Norte del país.
La Quiaca. La ciudad de La Quiaca volvió a demostrar que en la altura también late con fuerza el corazón de la patria. En vísperas del Día de la Bandera, estudiantes de escuelas secundarias protagonizaron un banderazo que llenó de color, emoción y sentido patriótico las calles de la ciudad fronteriza.

El intendente Dante Velázquez acompañó la actividad junto a docentes, directivos, familias y alumnos, en una jornada que fue mucho más que una celebración escolar. Fue una exteriorización colectiva de identidad, pertenencia y compromiso con el legado de Manuel Belgrano.
La participación de los adolescentes fue destacada por el jefe comunal como una señal poderosa del presente y del futuro de La Quiaca. Velázquez se mostró orgulloso de la potencia, la alegría y la organización de los estudiantes, quienes representaron a los establecimientos secundarios de la ciudad en una convocatoria que resultó un verdadero éxito comunitario.
El banderazo se desarrolló en un contexto especial: La Quiaca se prepara para ser epicentro institucional de los actos por el 20 de Junio, una fecha central para la memoria nacional. En ese marco, la ciudad reafirma su condición de frontera viva, de puerta norte del país y de territorio donde la patria no es una consigna abstracta, sino una realidad cotidiana.

Dante Velázquez planteó la importancia de institucionalizar el banderazo como un hecho propio de la ciudad, una tradición que pueda sostenerse en el tiempo y que exprese el orgullo de vivir en un lugar difícil, alto, frío, fronterizo, pero profundamente argentino. La Quiaca no solo mira hacia el país: también lo custodia, lo representa y lo proyecta desde el extremo norte.
Durante la jornada, el intendente entregó premios en efectivo a los participantes, recursos que serán destinados a proyectos escolares. La decisión busca que la participación estudiantil no quede solo en el reconocimiento simbólico, sino que también se traduzca en apoyo concreto para iniciativas educativas dentro de cada institución.

La presencia de todas las escuelas secundarias reforzó el carácter integrador del encuentro. Cada establecimiento aportó creatividad, entusiasmo, banderas, mensajes y una forma propia de expresar el amor por la patria. En esa diversidad juvenil se vio una ciudad que se reconoce, se organiza y celebra su identidad común.
El legado de Manuel Belgrano estuvo presente como eje de la jornada. La Bandera Nacional no apareció solamente como símbolo patrio, sino como puente entre generaciones, como memoria viva y como invitación a pensar qué significa ser argentinos desde una ciudad de frontera.

En La Quiaca, el patriotismo tiene una dimensión especial. No se vive desde la comodidad del centro, sino desde la altura, desde el esfuerzo diario, desde las condiciones climáticas adversas y desde una geografía que exige arraigo. Por eso el banderazo tuvo una fuerza particular: fue el grito de pertenencia de una juventud que habita la puerta norte de la Argentina.
La actividad dejó una imagen potente para la provincia: adolescentes organizados, escuelas presentes, comunidad acompañando y una gestión municipal que busca convertir esa energía en una política de identidad. El banderazo no fue solo una previa del 20 de Junio; fue una declaración de La Quiaca ante Jujuy y ante el país.

Con esta jornada, la ciudad se encamina a vivir un Día de la Bandera histórico. El intendente Dante Velázquez agradeció a los estudiantes por su participación y remarcó que la patria también se construye con estos gestos: con jóvenes que levantan la bandera, con escuelas que enseñan pertenencia y con una comunidad que decide honrar su lugar en la historia.
La Quiaca, centinela de la patria en la frontera norte, volvió a decir presente. Y lo hizo con sus adolescentes, con sus escuelas y con una bandera que flamea más alto, no solo por la geografía, sino por el sentimiento de un pueblo que entiende que en la Puerta Norte también nace la Argentina.
