Una situación de profunda vulnerabilidad social encontró respuesta desde la Municipalidad de La Quiaca luego de que el intendente Dante Velázquez tomara conocimiento del caso de María Zotar, vecina del barrio Raúl Alfonsín, sobre Ruta 5, madre de dos hijos con discapacidad y sostén de un hogar monoparental. En un gesto de alta sensibilidad social, el jefe comunal dispuso que la Secretaría de Desarrollo Social, a cargo de la licenciada Analía Mur, articulara de inmediato con Obras Públicas para avanzar en una necesidad elemental: la construcción de un baño digno para la familia.
A partir de esa decisión, el municipio movilizó maquinaria, personal y asistencia técnica para dar respuesta a una problemática que María no podía resolver por sus propios medios. La familia ya venía recibiendo acompañamiento alimentario y ropa, pero la prioridad pasó a ser la infraestructura básica de la vivienda. Una de las hijas de María, de 10 años, es trasplantada, mientras que otro de sus hijos también presenta discapacidad. “Soy una mujer sola y tengo dos chicos con discapacidad”, explicó la vecina, dejando en evidencia la enorme carga cotidiana que afronta. Para el municipio, garantizar un baño adecuado no es una mejora secundaria, sino una condición mínima de higiene, salud, accesibilidad y dignidad.

La licenciada Analía Mur destacó que la intervención se pudo concretar gracias a la decisión política del intendente Velázquez y al trabajo conjunto entre Desarrollo Social, Obras Públicas y los equipos operativos municipales. La funcionaria remarcó que este tipo de situaciones requieren presencia estatal, pero también una comunidad dispuesta a acompañar. En barrios nuevos como Raúl Alfonsín, donde muchas familias todavía están consolidando sus viviendas y servicios, la articulación entre municipio y vecinos resulta clave para resolver necesidades urgentes.

La asistencia a María Zotar expresa una línea de gestión que busca acercar el Estado municipal a los problemas concretos de las familias. Velázquez no se limitó a recibir el planteo: ordenó intervenir y encaminar una solución, priorizando una situación de vulnerabilidad que no podía esperar. En tiempos donde la política suele medirse en discursos, la respuesta en el barrio Raúl Alfonsín muestra otra lógica: escuchar, identificar la urgencia y actuar. Para María y sus hijos, esa decisión significa avanzar hacia algo tan básico como esencial: vivir con mayor dignidad.
