En el marco de las actividades organizadas por la Semana de Mayo, la ciudad de La Quiaca sigue siendo escenario de una propuesta cargada de simbolismo, identidad y emoción. Esta vez, la invitación partió de la Municipalidad hacia la Escuela de Educación Técnica, cuyos alumnos de sexto año fueron protagonistas del hizado de la segunda bandera más grande del país, en el mástil más elevado de Argentina, ubicado a casi 3.500 metros sobre el nivel del mar, en la histórica Plaza Centenario.
Lejos de ser una ceremonia más, el acto representó una experiencia imborrable para los adolescentes que están culminando su etapa escolar. Vestidos con sus uniformes de promoción, portando con orgullo la Bandera Nacional y la Bandera de la Libertad Civil, caminaron en columna desde su institución educativa, acompañados por la banda escolar, hasta el corazón cívico de La Quiaca. El mensaje fue claro: la juventud también abraza la patria.
Una experiencia única, emotiva y profundamente formativa
El acto no fue solo un símbolo. Fue una pedagogía del sentimiento. Los docentes y directivos destacaron la magnitud de lo vivido. “Es muy gratificante para los chicos, especialmente en estas fechas patrias. Conmemorar la Revolución de Mayo en un acto como este genera un fuerte sentido de pertenencia”, expresó uno de los profesores, visiblemente conmovido.
Participaron los cursos de Sexto Primera, Segunda, Tercera y Quinta, tanto de la especialidad Electromecánica como Maestro Mayor de Obras. Para muchos, fue la primera vez que pudieron izar una bandera tan monumental, un gesto que los ubicó, aunque sea por un instante, en el centro del relato nacional.
Los estudiantes no ocultaron su emoción: “Jamás creí que iba a vivir este momento. Es una de las pocas veces que estaremos todos juntos, como promoción. Me lo llevo en el corazón”, comentó uno de los protagonistas entre abrazos, selfies y lágrimas contenidas.
Bandera, patria y comunidad
Finalizado el acto, los estudiantes fueron recibidos con un cálido desayuno comunitario ofrecido por el Comedor Mickey, generando un espacio de encuentro intergeneracional que potenció aún más el espíritu de la jornada. La experiencia fue completa: historia, civismo y afecto.
Este tipo de iniciativas, promovidas por la Municipalidad de La Quiaca, no solo refuerzan valores patrios, sino que además acercan a los jóvenes al significado profundo de ser ciudadanos en una de las localidades más emblemáticas del país. Allí donde la Argentina toca el cielo, el izamiento de la bandera nacional no es solo un acto formal, sino una declaración de amor a la patria desde sus raíces.
La bandera más alta no está en Buenos Aires, está en La Quiaca
Este dato no menor fue destacado por los educadores: el mástil de Plaza Centenario se erige como el más alto de la Argentina no por su tamaño, sino por su ubicación geográfica. Es un recordatorio permanente de que la argentinidad no empieza en la Capital Federal, sino en los extremos del mapa, donde el país se siente y se vive con intensidad.

Así, entre viento de puna, jóvenes con sueños y un pueblo que no olvida su historia, La Quiaca volvió a decir presente en esta Semana de Mayo. Con banderas que flamean alto, corazones que laten fuerte y nuevas generaciones que comprenden que la patria también se construye izando los valores todos los días.
