La ciudad de La Quiaca vivió una jornada histórica con el estreno local de Tamales, una comedia negra 100% jujeña que revolucionó la escena audiovisual del país. Con rodaje, producción y elenco completamente jujeños —y una historia hilarante enraizada en la cultura del noroeste argentino—, la película se proyectó en el Salón Claret con entrada libre, ante una comunidad que celebró con orgullo el cine hecho en casa.
Una historia de tamales, oro y familia… bien jujeña
Dirigida por Teo Ciampagna y producida por Alejandro Baiud, Tamales cuenta la historia de una abuela vendedora de tamales que esconde pepitas de oro en su producto estrella. Al morir, sus hijos se lanzan a una frenética búsqueda del tesoro culinario, desencadenando situaciones absurdas y profundamente reconocibles para cualquier espectador del norte argentino. Humor, herencia y caos familiar se entretejen en una narrativa que respira cultura puneña.
Filmada en locaciones como Maimará, Tilcara, El Carmen y San Salvador de Jujuy, la película propone algo más que entretenimiento: es un espejo donde se reflejan costumbres, paisajes, comidas y vínculos del interior profundo.
Una producción con acento y corazón jujeños
Además de contar con un elenco casi íntegro de la provincia —incluido el actor quiaqueño Matías Aucapiña en el rol protagónico—, Tamales fue posible gracias al trabajo comprometido de un equipo técnico local. Entre ellos, destaca la participación de la técnica Paulina Álvarez Giovannini, egresada de la ENERC Jujuy, quien formó parte del equipo de iluminación en su primera experiencia cinematográfica. “Armábamos estructuras, controlábamos la luz natural y artificial, y trabajamos jornadas de hasta 12 horas”, relató Paulina con emoción. También participó Poli, técnica también jujeña, consolidando un equipo técnico femenino y regional de enorme valor simbólico y profesional.

El rodaje se completó en apenas 18 días, con tres meses de guión y dos de posproducción, siguiendo un modelo colaborativo diseñado para optimizar tiempos y recursos, sin resignar calidad. Este método —explicaron sus realizadores— busca democratizar el acceso al cine desde las provincias y romper con el centralismo porteño.
El orgullo quiaqueño: Matías Aucapiña, de los escenarios a la pantalla
El papel principal fue interpretado por Matías Aucapiña, nacido en La Quiaca, comediante de stand-up y estudiante de psicología. Su historia es tan particular como inspiradora: fue descubierto en un show en Córdoba por el director, y su talento lo llevó a encabezar esta producción federal. “La única barrera es mental”, expresó Matías. “Al principio se pasa mal, pero el éxito está del otro lado del miedo”. La comunidad quiaqueña lo recibió como un verdadero embajador cultural, entre aplausos y emoción.
Reconocimiento institucional y apuesta por más cine en la Puna
Tamales cuenta con declaración de interés cultural, educativo y turístico por parte del Gobierno de Jujuy y de la Municipalidad de San Salvador. Gracias a la articulación con la Secretaría de Cultura de la Provincia y la Dirección de Cultura municipal encabezada por Gabriela Arrieguez, se facilitó la proyección en La Quiaca y se gestaron conversaciones para futuros rodajes en la región.
“La Quiaca tiene historias para contar. Hay que animarse a filmarlas”, señalaron los realizadores, quienes ya evalúan una segunda parte de la película o nuevos proyectos en territorio puneño.
Cine que se vive, se ríe y se reconoce
Para quienes no pudieron asistir, la película está disponible en www.tamales.com.ar mediante un ticket virtual. También puede seguirse el recorrido de Tamales en Instagram: @tamaleslapeli.
Con una estética fresca, actuaciones memorables, y una identidad arrolladora, Tamales demuestra que el cine no necesita bajar desde Buenos Aires para emocionar. A veces, basta con mirar a La Quiaca y encender la luz.
