La Quiaca, julio 2025 – En la última semana del receso invernal, el municipio de La Quiaca lanzó una iniciativa que combina sustentabilidad, creatividad e inclusión: talleres de reciclado y reutilización de materiales en distintos barrios. De la mano del área de Desarrollo Social, que encabeza la licenciada Analía Mur, y con la activa participación de vecinas y docentes, los chicos de El Milagro fueron los primeros en abrir las puertas a una propuesta que enriquece el tiempo libre y fortalece el tejido social desde lo más genuino: el juego, el aprender y el crear.

Un taller, una comunidad, un futuro
El proyecto fue concebido para llevar actividades recreativas con enfoque ecológico a los barrios que no siempre acceden a la colonia de vacaciones tradicional. Así lo explicó la licenciada Mur: “Algunos niños no pueden asistir por distancia o por otras razones, por eso decidimos acercarles propuestas inclusivas. Además de jugar, aprenden a reutilizar materiales, reflexionan sobre el medio ambiente y se van a casa con algo hecho por ellos mismos”.

La acción inició en el barrio El Milagro, donde una vecina ofreció su salón para desarrollar la actividad, ya que la zona no cuenta aún con un centro vecinal. La primera jornada fue un éxito: entre cartones, rollos de papel y retazos de tela, los chicos comenzaron a construir carpetas, portas-lapiceras y pequeños objetos decorativos.

La imaginación como motor del reciclaje
La docente comunitaria junto a vecinos entusiastas, responsables del taller, comentaron: “Con los más grandes trabajamos carpetas forradas, cuadernitos reciclados y archivadores. Con los más pequeños hacemos portas-lapiceras y otras figuras sencillas, todo con materiales reutilizados. La respuesta es increíble, los chicos se entusiasman y los papás colaboran trayendo cartón, telas y goma eva”.

Lo interesante es que en cada barrio se utilizará un tipo de material reciclado distinto, y se ajustará el taller según las edades. En las próximas jornadas se trabajará con botellas plásticas, creando desde carteritas hasta pequeños puff hechos con lana y tela. El objetivo es que cada niño se lleve una creación útil y estética, nacida del descarte y del ingenio.

Educación ambiental con rostro humano
“Estamos sembrando conciencia desde lo cotidiano”, destacó Mur. “Los chicos no solo se divierten, sino que entienden que lo que suele desecharse puede ser transformado en algo nuevo y bello. Eso cambia la forma en que ven su entorno”.
El entusiasmo crece en cada encuentro. Desde el barrio 20 de Junio ya se propuso armar una exposición de los trabajos terminados, y también comenzar a incorporar a adultos, madres y vecinos que ya practican reciclado en sus casas. La idea es que esta política pública pueda sostenerse más allá de las vacaciones.
Un modelo de inclusión desde el territorio
En tiempos donde muchas veces se exige más al Estado que presencia simbólica, La Quiaca ofrece una respuesta clara: trabajo territorial, inclusión, creatividad, ecología y participación comunitaria. Desde un simple taller de reciclado se puede sembrar algo más profundo: pertenencia, aprendizaje y ciudadanía.
