La ciudad de La Quiaca se aproxima cada vez más al sueño colectivo de contar con un espacio cultural propio, moderno y de múltiples funciones. Esta semana se concretó un hito clave en la construcción del Centro Cultural de la ciudad: el vaciado de losa del hall de ingreso, una labor que involucró el volcado de 18 metros cúbicos de hormigón en la cara frontal del edificio, que da directamente hacia la plaza principal.

El ingeniero Emanuel Churquina, a cargo de la obra, confirmó que los trabajos se están desarrollando con un “ritmo constante e importante” y que ya se alcanzó el 60% de avance. “Hoy realizamos una actividad significativa con el vaciado de la losa utilizando maquinaria municipal, como el mixer, la retroexcavadora y vibradora, lo que garantiza calidad estructural y eficiencia”, explicó. Además, destacó la adaptación del personal a las bajas temperaturas invernales mediante planificación horaria y protección del material para asegurar la durabilidad de la construcción.
Actualmente, 35 trabajadores —entre albañiles, electricistas y dos capataces— están abocados a la obra. La finalización está prevista para el mes de octubre, con el objetivo de inaugurar el centro durante las celebraciones de noviembre, una fecha emblemática para la identidad quiaqueña. “El plazo de finalización es en octubre, queremos que esté listo para la fiesta del pueblo”, remarcó Churquina.

El Centro Cultural tendrá una estructura pensada para potenciar todas las expresiones artísticas y sociales de La Quiaca. En la planta baja funcionarán las oficinas administrativas; en el primer piso, una confitería y un salón de exposiciones con dos galerías para muestras artísticas. El corazón del edificio será su anfiteatro, de proporciones destacadas, que funcionará también como microcine. Finalmente, el último nivel estará destinado a oficinas ejecutivas de la Intendencia.
En paralelo, se espera que dentro de un mes inicien las obras finas, correspondientes a los detalles interiores, equipamiento, pintura y terminaciones. Según indicó el ingeniero, esa etapa requerirá una articulación técnica aún más precisa y demandará un esfuerzo adicional del equipo municipal.
La construcción de este centro cultural no solo constituye una obra de infraestructura, sino una apuesta estratégica al desarrollo integral de la ciudad: un lugar para el encuentro, la creación, la identidad y la expresión comunitaria. Un símbolo de progreso cultural en pleno corazón del norte jujeño.
