Sombreritos, guardapolvos naranjas y una fila perfecta bajo el sol puneño. Así avanzaron los niños del Jardín de Infantes “Los Patitos” por el predio de la Manka Fiesta, entre colores, aromas y coplas que se mezclan con el viento. Frente a una gran escultura inflable andina, los chicos levantaron la vista y sonrieron: la foto obligada de una mañana que quedará en la memoria escolar.

Proyecto institucional: Infancias y patrimonio
La salida forma parte del proyecto “Infancias y Patrimonio Vivo”, que propone aprender caminando la feria: reconocer productos regionales, escuchar relatos de feriantes, observar el trueque y diferenciar oficios. “Es una manera de afianzar desde las infancias el acervo cultural ancestral”, subrayó Noelia, jefa administrativa del jardín, al agradecer a las familias por acompañar y autorizar la actividad.
Aprendizajes en primera persona
- Lengua y oralidad: palabras nuevas de la feria, coplas y dichos populares.
- Ciencias sociales: intercambio, precios, procedencia de productos y nociones de comunidad.
- Arte y juego: texturas, tramas y colores de la Manka como disparadores para el aula.
- Cuidado del cuerpo: hidratación, uso de sombreros y tiempos de sombra bajo supervisión docente.
Comunidad que educa
Feriantes y músicos sumaron mini-explicaciones, dejando a los “Patitos” tocar, preguntar y anotar. El recorrido cerró con una ronda de fotos, promesa de mural colaborativo en el jardín y la invitación a volver con la familia el fin de semana.
La Manka Fiesta, vista desde abajo —a la altura de la infancia—, confirma su mejor definición: una escuela a cielo abierto.
