La Quiaca vivió una mañana encendida de compromiso y emoción. En el Punto Digital del CeAR se realizó el taller “Claves y orientaciones para afrontar las evaluaciones en el ingreso a la Universidad”, una apuesta conjunta entre la Municipalidad y la Universidad Nacional de Jujuy (UNJu) para que los chicos de la Puna lleguen mejor preparados a los exámenes de Medicina, Abogacía y Licenciatura en Enfermería.
Lejos de ser una simple capacitación, el encuentro se convirtió en una declaración de guerra contra el ajuste a la educación pública. El intendente Dante Velázquez y el rector Ing. Mario Bonillo dejaron claro que, mientras algunos recortan presupuesto, La Quiaca elige invertir en conocimiento y movilidad social ascendente.
Bonillo explicó que son solo tres las carreras de la UNJu con examen de ingreso obligatorio –por decisión de CONEAU– y que la inquietud del intendente fue ir más allá del curso tradicional:
“Dante tuvo la buena idea de pedir talleres extra para reforzar la preparación. Queremos que los jóvenes de La Quiaca y la región lleguen al examen con más herramientas, más confianza y mejores chances reales de entrar”, subrayó el rector, anticipando que se repetirán las instancias de apoyo.
Pero el momento más potente llegó cuando Velázquez, visiblemente conmovido, puso su propia historia familiar sobre la mesa para explicar por qué defiende con tanta vehemencia la universidad pública. Contó que su padre, hombre de enorme capacidad intelectual, no pudo continuar el secundario porque la familia no podía costear los estudios en otra ciudad y terminó trabajando en la mina del Aguilar.
Años después, ya como trabajador, mientras estudiaba taquigrafía para progresar, perdió el único ojo con el que veía, al clavarse una astilla de leña mientras hacía changas para completar el sueldo. Aun así, nunca dejó de empujar a sus hijos para que estudiaran:
“Ese hombre ciego, junto a mi madre laburante, hizo de la universidad pública una bandera. Nosotros somos producto de esa lucha. Mi hija se recibió de abogada en Córdoba gracias a la universidad pública. Por eso no voy a permitir que nadie la destruya”, disparó el intendente.
Velázquez fue más lejos y habló de movilidad social ascendente con tono militante:
“Algunos pueden heredar bienes, una casa, un negocio. Eso se gasta, se dilapida. Lo único que nadie les va a poder quitar es el conocimiento. Lo público es lo que te saca del fondo y te pone de pie. Defender la UNJu es defender que ustedes sean mejores que nosotros”.
El jefe comunal también comprometió al municipio a romper las barreras económicas y geográficas que históricamente dejaron a muchos jóvenes fuera del sistema universitario. Anunció que el próximo taller se realizará en el Hotel de Turismo, con almuerzo incluido:
“Si hay que poner transporte, comida o lugar, lo vamos a hacer. Ustedes ya hacen su parte viniendo, estudiando, metiéndole horas. Nosotros tenemos la obligación de acompañar. No se queden afuera por falta de plata o de espacio”.
El rector Bonillo, por su parte, trazó un diagnóstico crudo sobre la situación nacional: salarios docentes en caída, fuga de profesionales altamente formados y presión sobre las universidades públicas. Sin embargo, destacó que eso no frenará la presencia de la UNJu en el interior profundo:
“Nos pueden ajustar el presupuesto, pero no nos van a ajustar la vocación. La tarea de la universidad es estar donde más hace falta: acá, en la Puna, con los pibes que tienen talento pero chocan contra barreras simbólicas y económicas”.
Ante un salón lleno de estudiantes atentos y “re lookeados”, como bromeó el intendente, la consigna final fue directa: aprovechar la oportunidad. Velázquez los llamó a ser “revolucionarios” en el sentido que propone el Papa Francisco:
“Hagan lío, pero hagan lío estudiando. Lío de libros, de apuntes, de horas frente al cuaderno. En este mundo tan cruel y competitivo, ustedes son privilegiados porque hoy tienen esta chance. No la desaprovechen”.
La Quiaca, una vez más, mostró que no se resigna a exportar solo mano de obra. Con el impulso del municipio y la UNJu, busca exportar médicos, abogados, enfermeros y profesionales de la Puna para el mundo, formados en las aulas de la universidad pública que hoy se defiende con hechos y no solo con discursos.
