La Municipalidad de La Quiaca, bajo la gestión de Dante Velázquez, sumó dos desbrozadoras profesionales Stihl FS 460 para el Área de Espacios Verdes. Puede parecer un dato técnico, pero en realidad habla de algo mucho más profundo: de cómo el municipio empieza a preparar a la ciudad y a sus vecinos para competir en serio en los mercados turísticos, con una imagen ordenada y espacios públicos a la altura de su gente.
Cada vecino que camina una plaza limpia, un boulevard prolijo o una costanera despejada sabe que el entorno influye en el ánimo, en el orgullo y también en la economía local. Una ciudad que se muestra cuidada es una ciudad que vale más: para el turismo, para la inversión y, sobre todo, para quienes la habitan todos los días. Por eso estas nuevas máquinas no son solo “herramientas”; son una señal de que La Quiaca empieza a jugar fuerte en el tablero del desarrollo.
Las Stihl FS 460 son equipos de uso profesional, preparados para desmalezar terrenos amplios y con vegetación densa. Eso significa que el personal municipal podrá abarcar más superficie en menos tiempo, llegar mejor a los barrios y sostener un mantenimiento más parejo durante todo el año. Menos yuyos altos, menos focos de suciedad, más seguridad visual en veredas, plazoletas y espacios comunes.

La decisión de invertir en equipamiento también habla del respeto por el trabajo de los empleados municipales. Tener herramientas adecuadas reduce el desgaste físico, minimiza riesgos y mejora el rendimiento. Un trabajador mejor equipado puede ofrecer un mejor servicio, y ese círculo virtuoso termina siendo un beneficio directo para el vecino que ve su barrio más ordenado.
Para el intendente Dante Velázquez, el vecino no es un espectador: es parte central del proyecto de ciudad. Cuidar los espacios verdes es también cuidar la autoestima colectiva, porque de nada sirve hablar de turismo, corredores productivos o eventos culturales si la primera impresión del visitante es de abandono. La Quiaca necesita mostrar, desde el ingreso hasta el último barrio, que es una ciudad que se respeta a sí misma.

En esa línea, la gestión viene dando pasos para consolidar una ciudad ordenada en todos los frentes: tránsito, limpieza, alumbrado, señalización y ahora, un refuerzo concreto en el mantenimiento de espacios verdes. Cada mejora suma puntos en la “cotización” de La Quiaca frente a las agencias de turismo, los organizadores de eventos y los propios jujeños que eligen dónde pasear o pasar un fin de semana.
Pero hay algo que ninguna máquina puede reemplazar: la corresponsabilidad ciudadana. El municipio puede desmalezar, barrer y levantar residuos, pero es el vecino quien decide no tirar basura, respetar el arbolado y valorar las plazas como si fueran una extensión de su casa. La ciudad más competitiva en el mapa turístico será aquella donde Estado y comunidad tiren juntos para el mismo lado.

Pensar en La Quiaca como ciudad turística no es un sueño lejano; es una construcción diaria. Cada espacio verde prolijo, cada vereda despejada y cada rincón cuidado son una invitación silenciosa al que llega de afuera… y un mensaje claro al que vive adentro: “este lugar te importa y vos le importás a tu ciudad”.
Con estas nuevas herramientas, el municipio da un paso más para que esa idea se convierta en realidad. Que La Quiaca se vea tan valiosa como realmente es, y que cada ciudadano se sepa protagonista de ese cambio.
