En el Centro de Zoonosis de La Quiaca se lleva adelante el Taller de Convivencia Canina, una propuesta gratuita destinada a vecinos y familias que conviven con perros y desean mejorar su comportamiento, su bienestar y la relación con la comunidad.
La actividad está a cargo de Orlando López, educador y adiestrador canino, junto al veterinario Dr. Cosme Flores, quienes invitaron a los quiaqueños a acercarse con sus mascotas —debidamente sujetas con correa, pechera o collar— para recibir recomendaciones prácticas y despejar dudas sobre conducta, salud y cuidado responsable.
El Dr. Flores destacó que el taller se enmarca en el trabajo permanente del área de zoonosis y que la participación es totalmente gratuita, con la posibilidad de colaborar de manera voluntaria con alimentos no perecederos o insumos que luego serán destinados a espacios comunitarios.
Por su parte, Orlando López subrayó la importancia de contar con perros educados y equilibrados, tanto para la familia como para el barrio:
“Un perro feliz, educado y adiestrado hace a una familia feliz, y también a una comunidad más tranquila. Un animal bien enseñado no genera problemas de ladridos constantes, reactividad o agresividad hacia la gente o hacia otros perros”, explicó.
Durante el encuentro, el adiestrador detalló algunos puntos clave que los tutores deben considerar:
- Recordar que el perro es un ser viviente y sintiente, que trabaja con emociones y energía.
- Cubrir siempre sus necesidades básicas: buena alimentación, lugar adecuado para vivir, atención veterinaria, vacunación y castración según indicación profesional.
- Entender que la educación temprana evita problemas de conducta futuros; cuanto más se demora en corregir, más complejo es el proceso de rehabilitación.
- No asociar la educación sólo a “perros de raza”: todos los perros pueden y deben ser educados, incluidos los mestizos.
- Evitar tener al perro encadenado o encerrado todo el día; se recomienda darle espacio para moverse, paseos regulares y juegos que reduzcan el estrés.
López también remarcó que muchos conflictos aparecen porque los tutores no leen las señales que el perro envía cuando está inquieto, estresado o incómodo, y postergan la consulta con especialistas:
“El perro avisa con tiempo. Si esperamos años para pedir ayuda, después pretendemos cambiar todo en dos o tres días, y no funciona así. Hay que trabajar a los tiempos del animal y con acompañamiento profesional”, señaló.
El taller está pensado tanto para quienes puedan asistir con su mascota como para quienes, por problemas de conducta o dificultades para sacarlo a la calle, sólo deseen escuchar, tomar apuntes y comenzar a aplicar consejos en casa.
Desde el municipio se destacó que estas acciones buscan promover la tenencia responsable, reducir conflictos en los barrios y construir una convivencia más armónica entre personas y animales, apostando a la educación antes que a la sanción.
