La festividad reunió a los pesebres activos de la ciudad, destacando la historia y perseverancia de agrupaciones familiares que mantienen viva la fe y la cultura por generaciones.
LA QUIACA, Jujuy – Con danzas, música y fervor, la Plaza Centenario se transformó en el escenario central del Encuentro de Adoraciones, una celebración que busca revalorizar y mantener vivas las tradiciones navideñas propias de la Puna. En un contexto donde esta práctica cultural ha mermado, el evento reunió a los pocos pesebres que aún se mantienen activos en la ciudad, siendo los primeros en llegar los niños del Pesebre Familiar Estrella de Belén.
Esta agrupación, con base en el barrio San Salvador, es encabezada por la Familia Tolaba, una familia numerosa y comprometida que ya cumple 30 años de trayectoria ininterrumpida. La responsable, Yolanda “Fernanda” Tolaba, relató la historia que da singularidad a su devoción: el Niño Jesús que veneran es oriundo de Mina El Aguilar, traído a La Quiaca hace más de medio siglo por su padre, don Juan Tolaba, un minero de la zona.

“Nosotros somos originarios de Mina El Aguilar. Hemos venido hace ya más de 50 años, pero trajimos a este Niño desde El Aguilar para poder continuar con lo que es la cultura”, explicó Fernanda. La vestimenta con la que adoran, incluyendo los ponchos, es también originaria de aquel lugar y honra la tradición de la parroquia Santa Bárbara.
La pandemia obligó a pasar por alto el aniversario número 25, pero no logró detener la práctica. “Nosotros continuamos con esta cultura y ojalá que no se pierda, porque es algo lindo”, expresó Tolaba con nostalgia, al señalar que en otras regiones de la Puna hay más pesebres, pero en La Quiaca solo persisten tres o cuatro. “Es una pena que se vaya perdiendo esto. Una cultura que ha ido pasando generación por generación”.
El Pesebre Estrella de Belén es un verdadero esfuerzo comunitario y familiar. “Trabajamos en equipo”, detalló Fernanda. “Tenemos los que tocan la música, los que coordinan las adoraciones y los que cocinamos aparte”. Su dinámica no se limita a la Navidad: comienza nueve días antes con la novena, que este año visitó los barrios Ruta 5 y Salta. Además, realizan “posadas” durante diciembre, llevando al Niño a familias que lo solicitan, y ya reciben inscripciones para el año siguiente.
El pesebre se encuentra en el barrio San Salvador, en la Calle Mineros del Aguilar (entre Soldado Mario Gutiérrez y Tupac Amaru), nombre puesto por su madre en honor a los orígenes familiares. Allí reciben visitas para la adoración casi todo el año, salvo cuando el Niño “sale de visita” a otros lugares.

Desde la organización del encuentro en Plaza Centenario, se destacó el valor de esta manifestación: “La Plaza Centenario se vive de fiestas, de cultura, de tradición, y esta vez estamos con las adoraciones”, señalaron. Fernanda Tolaba, además de compartir su historia, aprovechó para hacer un llamado a la comunidad: “Pedimos a la gente que va circulando por las calles que nos respeten, nos ha pasado que casi atropellan a una persona. Igual que en los carnavales se respeta a las comparsas, que nos respeten a nosotros”.
El Encuentro de Adoraciones se consolida así como un espacio vital para honrar el patrimonio cultural y religioso de La Quiaca, donde familias como los Tolaba cargan sobre sus hombros, con alegría y dedicación, la tarea de que el legado de sus ancestros no se apague.
