Juan Carlos Mamani, un vecino de avanzada edad que vive solo en el barrio Jesús Olmedo Norte de La Quiaca, sufrió la inundación de su vivienda luego de que un caño colocado de manera imprudente frente a su vereda se obstruyera con sedimentos por las lluvias. El Municipio actuó de inmediato con personal de Desarrollo Social y Obras Públicas, retiró el conducto y logró restablecer el drenaje.

Un delicado episodio se vivió en el barrio Jesús Olmedo Norte de La Quiaca, donde un vecino de avanzada edad vio anegado su domicilio a raíz de la obstrucción de un caño colocado frente a su vereda para facilitar la circulación del agua de lluvia. Sin embargo, con el paso de las precipitaciones, el conducto terminó tapado con barro, tierra y escombros, provocando que el agua se acumulara y terminara ingresando a la vivienda.
El damnificado fue Juan Carlos Mamani, un hombre mayor que reside completamente solo y que debió atravesar una situación angustiante en medio del temporal. “El agua estaba a 30 centímetros y había tierra y escombros”, relató el vecino, describiendo el difícil momento que le tocó vivir dentro de su propia casa.

Ante la gravedad del cuadro, la respuesta del Municipio fue inmediata. A través del área de Desarrollo Social y con el acompañamiento de personal de Obras Públicas, se intervino en el lugar para retirar el caño obstruido y permitir nuevamente el drenaje normal del agua acumulada.
Además del trabajo operativo, también hubo acompañamiento social. La licenciada Analia Mur estuvo presente junto a Juan Carlos Mamani, brindándole contención y asistencia en un contexto especialmente sensible por tratarse de una persona mayor que enfrenta sola este tipo de contingencias.
La intervención permitió descomprimir rápidamente la situación y evitar consecuencias aún mayores dentro del domicilio. El hecho, no obstante, vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de extremar cuidados y actuar con responsabilidad al momento de modificar o intervenir en el escurrimiento pluvial en sectores urbanos, ya que una decisión imprudente puede terminar afectando seriamente a otros vecinos.
En barrios donde las lluvias generan presión adicional sobre calles, veredas y desagües, la prevención y el control resultan claves para evitar que situaciones evitables deriven en emergencias que golpean con más fuerza a quienes se encuentran en condiciones de mayor vulnerabilidad.
