La ciudad de La Quiaca ya comenzó a organizar una de las actividades religiosas y comunitarias más significativas de la Semana Santa: el Vía Crucis viviente que se realizará el próximo 27 de marzo. La propuesta contará con la participación de distintas áreas municipales y recorrerá varios puntos de la ciudad en una jornada abierta a toda la comunidad.
La Quiaca, 17 de marzo del 2026 // Desde la coordinación del área de Cultura y Turismo se confirmó que el municipio ya trabaja en los preparativos para el Vía Crucis viviente, una actividad que formará parte de las celebraciones de Semana Santa y que convocará a trabajadores municipales, vecinos y familias quiaqueñas.
La jornada está prevista para el 27 de marzo y comenzará a las 8 de la mañana desde el área de Desarrollo Social. A partir de allí, el recorrido incluirá distintas dependencias y espacios de la ciudad, con el acompañamiento de diversas áreas del municipio que se sumarán a esta representación con sentido espiritual y comunitario.
Según se informó, el Vía Crucis abarcará sectores como Deportes, la Terminal, el Hotel de Turismo, Tránsito, el Cementerio, Limpieza Urbana, Obras Públicas, el comedor Mickey, la Banda de Música y los mercados, incluyendo el Mercado Nuevo y el Mercado de La Quiaca, para culminar finalmente en el edificio municipal.
La propuesta busca no sólo dar vida a una de las tradiciones más profundas del calendario cristiano, sino también generar un espacio de participación colectiva y reflexión en torno al mensaje de la Semana Santa. Desde la organización se remarcó que será una oportunidad para acompañar simbólicamente el camino de Jesús y vivir una mañana marcada por la fe, la memoria espiritual y el encuentro comunitario.
En ese marco, se invitó a toda la población a participar y acompañar esta iniciativa, que reunirá a distintas áreas del municipio en una misma expresión de compromiso y preparación para una fecha central del calendario religioso.
Con este Vía Crucis viviente, La Quiaca vuelve a apostar por actividades que combinan tradición, espiritualidad y participación social, reafirmando el valor de la Semana Santa como un tiempo de recogimiento, reflexión y presencia compartida en la vida de la comunidad.
