Con muy buena convocatoria y un clima de alegría creciente, avanza en La Quiaca la segunda semana del taller de danzas folklóricas destinado a adultos mayores. El profesor Hugo Bejarano destacó el compromiso, la predisposición y el notable desempeño de las participantes, e invitó a más vecinos a sumarse a esta propuesta gratuita y abierta desde los 45 años.

La Quiaca, 7 de abril del 2026 // La ciudad de La Quiaca sigue sumando espacios de encuentro, recreación y aprendizaje, y uno de los que hoy genera un fuerte entusiasmo es el taller de danzas folklóricas que se desarrolla en el CEAR, especialmente orientado a adultos mayores.
En esta segunda semana de clases, el profesor Hugo Bejarano resaltó el gran nivel de compromiso de quienes ya se integraron a la propuesta, destacando no solo la respuesta en cantidad, sino también la calidad humana y el entusiasmo con el que se vive cada jornada. “Están trabajando de una manera excepcional, excelente. Están agarrando muy bien los tiempos, los ritmos, y sobre todo están disfrutando, que es lo más importante”, expresó.

El taller se presenta como una experiencia mucho más amplia que la simple enseñanza de pasos y coreografías. Se trata de una actividad que combina movimiento, música, integración social, recreación y bienestar emocional. Según Bejarano, los alumnos disfrutan del proceso, aprenden progresivamente y encuentran en la danza una forma de compartir, despejarse y seguir activos.
La propuesta está destinada a personas desde los 45 años en adelante, y se desarrolla de manera gratuita los martes y jueves de 10 a 11 horas, aunque muchas veces las clases se extienden un poco más, impulsadas por las ganas de seguir bailando y compartiendo.
Además, el profesor recordó que también existe un turno tarde, pensado para quienes no pueden asistir por la mañana. En ese horario, las actividades se realizan de 16 a 18 horas con los profesores Anneli y Amur, ampliando así las posibilidades de participación para más vecinos de la ciudad.

Uno de los puntos que más remarcó Bejarano fue la necesidad de que se sumen más varones a la propuesta. “Hacen falta los gauchos, los bailarines, los zamberos. Todo se puede aprender”, afirmó, invitando especialmente a los hombres adultos a animarse, dejar la vergüenza de lado y aprovechar este espacio recreativo y cultural.
El taller, en definitiva, no solo promueve la danza folklórica como expresión artística e identitaria, sino también como una herramienta de salud, integración y calidad de vida. En tiempos donde muchas veces el aislamiento gana terreno, propuestas como esta abren una puerta a la participación, a la alegría y al encuentro.
Desde el CEAR, la invitación sigue abierta: quienes deseen sumarse todavía están a tiempo de hacerlo y encontrar en la música y en la danza una nueva forma de disfrutar la vida.
