Con una convocatoria que sorprendió incluso al propio capacitador, comenzaron en el CIC de La Quiaca las clases del curso-taller de soldadura artística, a cargo del profesor Fernando Tito. La propuesta, articulada a través de la Academia de Oficios, las oficinas de empleo y los municipios junto al Ministerio de Trabajo, se desarrollará durante dos meses con fuerte eje en la práctica, la creatividad y la generación de herramientas para el emprendedurismo.

La Quiaca, 9 de abril del 2026 // La ciudad de La Quiaca sumó una nueva propuesta de formación laboral con fuerte perfil creativo y productivo: ya comenzaron las clases del curso de soldadura artística en el CIC, una capacitación que en su primera jornada mostró una gran respuesta de la comunidad. El profesor Fernando Tito, responsable del taller, reconoció que la convocatoria superó sus expectativas y anticipó que el desafío será garantizar que todos los participantes puedan acceder a instancias reales de práctica, eje central de la propuesta.
Según explicó el capacitador, el curso estará orientado principalmente al trabajo práctico, entendiendo que es allí donde verdaderamente se incorporan la teoría, los conceptos técnicos y las destrezas necesarias para operar con seguridad y criterio estético. En esa línea, remarcó que uno de sus objetivos principales es impulsar una mirada emprendedora: no sólo enseñar el oficio, sino incentivar a los alumnos a pensar que, a futuro, esos conocimientos pueden transformarse en trabajos concretos, productos vendibles y una oportunidad de desarrollo personal.
Fernando Tito indicó además que el grupo está conformado por perfiles muy diversos: algunos asistentes ya cuentan con conocimientos básicos, mientras que otros están dando sus primeros pasos en este tipo de tareas. Por eso se trabajará con una dinámica diferenciada y con organización por grupos, buscando que cada participante pueda avanzar según su nivel. Las clases se dictarán los jueves de 15 a 18 horas y los viernes de 19 a 22, en un esquema intensivo pensado para aprovechar al máximo los dos meses de capacitación.

Al ser consultado sobre el sentido específico de la soldadura artística, el profesor explicó que se trata del trabajo sobre el hierro y otros materiales metálicos para transformarlos en piezas con valor estético y comercial. Caños, hierros macizos, estructuras redondas y distintos tipos de materiales pueden ser manipulados mediante técnicas específicas para darles forma, expresión y utilidad. Allí radica justamente el valor del taller: no sólo aprender a soldar, sino aprender a crear objetos vistosos, originales y potencialmente comercializables.
Otro aspecto destacado de la capacitación es que cada participante buscará llevarse al menos dos o tres herramientas prácticas imprescindibles para iniciar, incluso desde su casa, un pequeño taller o actividad autónoma. Tito insistió en que, más allá de la indumentaria o el equipamiento, lo fundamental es la voluntad y el empeño en las prácticas. Para el docente, la expresión artística y las ganas de aprender son tan importantes como la técnica, porque son las que permiten convertir un oficio en una herramienta concreta de crecimiento.
La propuesta llega a La Quiaca mediante una articulación entre la Academia de Oficios, las oficinas de empleo de la provincia, los municipios y el Ministerio de Trabajo, en una lógica de formación vinculada al territorio y a la generación de oportunidades. Al finalizar el curso se prevé la entrega de certificados y existe además la intención de realizar una exposición de trabajos, para visibilizar lo aprendido y mostrar a la comunidad el potencial creativo y productivo de esta experiencia.
