Mientras miles de personas marchaban en todo el país en defensa de la educación pública y el financiamiento universitario, en La Quiaca docentes y estudiantes de la Escuela de Minas realizaron un abrazo simbólico y recorrieron Plaza Centenario con carteles y mensajes en apoyo a la universidad argentina.
La Quiaca, 12 de mayo del 2026 // La voz de defensa de la universidad pública también se hizo escuchar desde el extremo norte argentino. En la ciudad fronteriza de La Quiaca, docentes y estudiantes de la Escuela de Minas se sumaron este martes a la histórica Marcha Federal Universitaria que movilizó a miles de personas en distintas provincias del país.
Con un abrazo simbólico a la institución y una caminata por Plaza Centenario, profesores y alumnos expresaron su preocupación por el desfinanciamiento educativo y acompañaron el reclamo nacional por la Ley de Financiamiento Universitario.

“Sin universidad pública no hay desarrollo ni crecimiento”, podía leerse en uno de los carteles sostenidos por los estudiantes quiaqueños, quienes decidieron acompañar voluntariamente la convocatoria impulsada por los docentes.
La profesora Alejandra Peñalosa, docente de la Escuela de Minas, explicó que si bien el epicentro provincial de la marcha fue San Salvador de Jujuy, en La Quiaca decidieron no permanecer indiferentes.
“Como nosotros no podemos viajar, decidimos hacer un abrazo simbólico acá a la escuela. Los estudiantes nos acompañaron y decidimos recorrer la plaza para hacer visible el apoyo a la educación pública”, expresó.

La docente remarcó que la crisis universitaria golpea especialmente al interior profundo del país, donde muchas familias no poseen recursos suficientes para enviar a sus hijos a estudiar lejos de sus hogares.
En ese sentido, destacó la importancia que tuvo para La Quiaca la expansión educativa impulsada hace nueve años con la llegada de nuevas propuestas académicas vinculadas a la Universidad Nacional.
“Tenemos egresados que pudieron estudiar acá y hoy tienen oportunidades reales. Para muchos chicos era imposible irse a estudiar a otras ciudades. La educación pública es un derecho, no un privilegio”, sostuvo.

Las palabras de la docente reflejaron uno de los ejes centrales de la movilización nacional: la universidad pública como herramienta de movilidad social, especialmente en provincias periféricas y ciudades de frontera como La Quiaca.
En medio del debate nacional sobre el ajuste presupuestario, Peñalosa llamó a tomar conciencia sobre el valor histórico de la educación argentina.
“Hay derechos que costaron muchos años conseguir y que debemos seguir defendiendo. La educación pública es parte de lo que caracteriza a la Argentina”, afirmó.
La escena en Plaza Centenario tuvo un fuerte contenido simbólico: jóvenes del norte jujeño defendiendo la posibilidad de estudiar, crecer y construir futuro desde una ciudad históricamente postergada.
Porque en lugares donde las oportunidades suelen escasear, la universidad pública no representa solamente un título. Representa una esperanza.
