La Dirección de Deportes de la Municipalidad de La Quiaca, a cargo de Félix Galindo, coordinó una pintada mundialista en Plaza Centenario, donde niños, niñas y familias expresaron su apoyo a la Selección Argentina a través del arte. La actividad contó con jurado, premios, acompañamiento de distintas áreas municipales y abrió la puerta a nuevas propuestas recreativas para el receso escolar.
La Quiaca volvió a vivir el Mundial desde un lugar distinto: no solo desde la pantalla, el grito de gol o la camiseta, sino desde el arte. El domingo pasado, la Plaza Centenario fue escenario de una pintada mundialista que reunió a niños, niñas y familias para alentar a la Selección Argentina desde el punto cero del país, en una jornada donde el deporte se mezcló con la creatividad, el color y la emoción popular.

La actividad fue coordinada por la Dirección de Deportes de la Municipalidad de La Quiaca, a cargo de Félix Galindo, quien destacó que este tipo de propuestas buscan abrir nuevos caminos de participación. “Esta parte de mezclar el arte con el deporte va a costar, pero hay que empezar”, señaló, al valorar la experiencia como un primer paso para reeditar y fortalecer actividades que convoquen a los chicos desde otros lenguajes.

La pintada tuvo jurado, premios y una fuerte presencia familiar. Padres y madres acompañaron a sus hijos, compartieron la actividad y fueron parte del clima mundialista que se vivió en la ciudad. Galindo resaltó especialmente la satisfacción de los chicos, el entusiasmo de las familias y la posibilidad de que el arte sea también una forma de recreación, encuentro y expresión comunitaria.
Uno de los aspectos más valorados fue el acompañamiento de distintas áreas municipales. Deportes contó con el apoyo de Espacios Verdes, Tránsito, Mantenimiento, Obras Públicas, Limpieza Urbana y otros equipos que colaboraron para que los niños pudieran participar sin tener que llevar materiales. El municipio aportó pinturas, pinceles, solventes y el cuidado necesario para que la jornada se desarrollara con seguridad y comodidad.

Galindo agradeció también al Ejecutivo municipal y al gabinete por respaldar este tipo de iniciativas. Según expresó, cada propuesta que nace desde Deportes necesita de un equipo detrás para poder concretarse. En ese sentido, remarcó que el trabajo articulado permite avanzar en actividades que antes eran pedidos y que hoy empiezan a plasmarse en hechos concretos para la comunidad.

La experiencia dejó además nuevas ideas para el futuro del SEAR. El director de Deportes anticipó que, con el próximo cambio de piso de la cancha cubierta, surgió la posibilidad de incorporar el arte de los chicos dentro del propio espacio deportivo, buscando que el ingreso al predio tenga un impacto visual diferente y represente también la creatividad de la comunidad quiaqueña. La pintada mundialista, así, podría ser el inicio de una nueva línea de trabajo entre deporte, identidad y cultura.

Galindo también se refirió a la situación de la pileta climatizada. Explicó que, debido a las bajas temperaturas, todavía no se logró alcanzar la temperatura ideal del agua y que se espera la llegada de técnicos para revisar las calderas y reforzar el sistema. Pidió paciencia a los usuarios, aclarando que no se trata de falta de voluntad para abrir el espacio, sino de una dificultad técnica relacionada con la pérdida de calor y el mantenimiento del agua en pleno invierno.
De cara al receso escolar, la Dirección de Deportes ya trabaja en la planificación de actividades invernales para los estudiantes. Galindo adelantó que en los próximos días se dará a conocer la programación de julio, teniendo en cuenta el clima, el Mundial y la necesidad de ofrecer propuestas recreativas seguras y atractivas para los chicos. También señaló que las ligas de básquet, vóley y fútbol avanzan con normalidad hacia su cierre, previsto antes del inicio de las obras en la cancha cubierta.
La jornada mundialista dejó una postal simple pero potente: niños pintando, familias acompañando, la ciudad alentando y el municipio articulando áreas para que el deporte también sea cultura. En La Quiaca, el apoyo a la Selección Argentina se expresó con pinceles, colores y mensajes; una forma distinta de decir que la pasión por la celeste y blanca también se vive desde el arte, la familia y el corazón de frontera.
