La Policía de Jujuy advirtió sobre una modalidad de estafa que utiliza el nombre, los logotipos y la imagen de empresas prestadoras de servicios para ofrecer supuestos descuentos en facturas de luz, agua, telefonía u otros pagos. Los delincuentes contactan a las víctimas por teléfono o WhatsApp, se presentan como empleados o gerentes y solicitan datos personales, fotografías de documentos, códigos de seguridad o validaciones faciales. La recomendación para las familias de La Quiaca y toda la provincia es terminante: ninguna rebaja extraordinaria justifica entregar claves, permitir el acceso al teléfono o realizar operaciones bancarias indicadas por un desconocido.
Desde la Agencia Provincial de Delitos Complejos explicaron que ya se recibieron denuncias de personas engañadas por falsos representantes de empresas de servicios. El mecanismo suele comenzar con una propuesta atractiva: pagar una factura con descuento, ingresar a un beneficio especial para jubilados o acceder a una promoción por tener los pagos al día. El estafador utiliza logos institucionales, nombres creíbles y perfiles que imitan los canales oficiales para reducir la desconfianza de la víctima.
El objetivo verdadero es obtener información suficiente para tomar el control de cuentas bancarias o billeteras virtuales. En un caso registrado en Los Alisos, una mujer entregó fotografías de su DNI y de una factura, además de permitir una validación facial. Los delincuentes utilizaron esos datos para transferir un millón de pesos e intentar gestionar un préstamo por otros cuatro millones. En otro episodio ocurrido en San Salvador de Jujuy, una víctima perdió alrededor de veinte millones entre sus ahorros y un crédito solicitado sin autorización.
También existe la modalidad conocida como “pagos al 50%”. Los estafadores ofrecen cancelar facturas cobrando solamente una parte del importe, pero realizan la operación con tarjetas robadas, datos bancarios obtenidos ilegalmente o comprobantes manipulados. Durante un tiempo, el usuario puede creer que su obligación fue cancelada; sin embargo, cuando la operación fraudulenta es desconocida, la deuda reaparece y puede acumular intereses o provocar la suspensión del servicio. Una investigación oficial en Jujuy detectó incluso una organización que simulaba ser una cooperativa para captar usuarios y efectuar pagos fraudulentos de luz y agua.
La advertencia resulta especialmente importante para los adultos mayores y las familias de localidades alejadas, donde muchas gestiones se realizan por WhatsApp debido a las distancias. El apuro, el temor a un corte o la promesa de reducir una factura elevada son utilizados como herramientas de presión. Los delincuentes pueden pedir que la persona comparta la pantalla, instale una aplicación, acerque el rostro a la cámara, informe un código recibido por mensaje o transfiera una pequeña suma para “activar” el beneficio. Cada una de esas solicitudes debe considerarse una señal de peligro.
Para evitar el engaño, los usuarios deben cortar inmediatamente la comunicación y verificar la promoción mediante los canales oficiales de la empresa: sitio web, aplicación, oficina comercial o número impreso en la factura. No se deben entregar contraseñas, códigos enviados por SMS, números completos de tarjetas, token bancario, fotografías del DNI ni datos biométricos. Tampoco se debe ingresar a enlaces enviados por desconocidos, aunque el mensaje contenga el logo verdadero de la empresa. El Gobierno provincial ya recordó que los organismos públicos tampoco solicitan por WhatsApp o teléfono claves bancarias ni información sensible para otorgar bonos o beneficios.
Ante una sospecha, conviene bloquear al remitente, conservar capturas de pantalla y comunicarse de inmediato con el banco para pausar tarjetas, cuentas o préstamos. Si la operación ya se concretó, se debe realizar la denuncia policial y presentar todos los comprobantes disponibles. También es importante controlar periódicamente los movimientos bancarios y activar las alertas de consumo, porque una reacción rápida puede impedir que el delincuente complete transferencias o solicitudes de crédito.
La principal defensa es comprender que las empresas no regalan descuentos secretos ni envían desconocidos para gestionar beneficios desde una cuenta personal. En una provincia golpeada por tarifas elevadas y dificultades económicas, la promesa de pagar menos puede resultar tentadora; justamente por eso se transforma en el anzuelo perfecto. Cuando una oferta exige entregar el control del teléfono, revelar claves o pagar por fuera de los canales oficiales, no es una ayuda: es una estafa en marcha.
