En el marco del aniversario de la Escuela de Minas, dependiente de la Universidad Nacional de Jujuy (UNJu), la ciudad de La Quiaca vivió una jornada especial con la visita del rector Mario Bonillo, quien fue recibido por el intendente Dante Velázquez. La presencia de la máxima autoridad de la universidad no solo marcó un momento de celebración institucional, sino también un paso firme hacia una alianza estratégica que coloca a la educación superior como motor de desarrollo en una de las regiones más postergadas del país.
“La Quiaca recibe a la educación, recibe también la esperanza”, expresó Bonillo al comenzar su recorrida. Con un tono sereno pero cargado de sentido político, el rector remarcó la importancia de fortalecer la presencia universitaria en territorio. “Estamos aquí no solo para festejar, sino para trabajar. Recorremos obras culturales y proyectamos acciones conjuntas con el municipio que apunten al desarrollo local, con carreras vinculadas a la cultura, la antropología, la arqueología. Esta es una universidad que quiere estar cerca del pueblo”.
Bonillo confirmó que la UNJu y el municipio trabajan sobre la base de un convenio marco firmado el año pasado, y que en las próximas semanas avanzarán en convenios específicos, particularmente vinculados a la instalación de una sede universitaria en el nuevo Centro Cultural de La Quiaca. También se analizan propuestas para abrir una nueva carrera relacionada al desarrollo local, articulada con la ya existente de desarrollo rural, generando un polo académico que combine formación con impacto social directo.

El intendente Velázquez celebró la visita del rector con palabras cargadas de compromiso: “Todos somos hijos o padres de la universidad pública. En tiempos donde se pone en duda su financiamiento y su razón de ser, acá reafirmamos nuestro respaldo total. Desde el municipio vamos a colaborar en todo lo que sea necesario para que la UNJu crezca en La Quiaca. La educación no es un gasto: es una inversión en el capital humano que el norte necesita”.
El acto, desarrollado en el Centro Cultural en construcción, representa también un símbolo de esta alianza. Ese espacio, que avanza a paso firme, tendrá una oficina de la universidad, consolidando su anclaje institucional en el extremo norte del país. Se trata de una política que apuesta a la descentralización de la educación superior, rompiendo las barreras geográficas que históricamente limitaron el acceso a miles de jóvenes del interior profundo.
La Escuela de Minas ha sido durante años un emblema de formación técnica de excelencia en la región. Hoy, al celebrar su aniversario, la mirada está puesta en el futuro: cómo articular la formación universitaria con los desafíos reales del territorio, cómo generar profesionales que puedan crear riqueza, brindar servicios o liderar proyectos tanto en La Quiaca como en cualquier parte del mundo. La presencia de la UNJu en esta región estratégica, fronteriza y olvidada, es una declaración política que reafirma un principio básico: donde hay educación, hay futuro.

El mensaje que dejó esta visita es claro: mientras algunos ajustan y desfinancian, en La Quiaca se construye. Se construyen aulas, se construyen vínculos, se construye un proyecto de país con inclusión, conocimiento y justicia territorial. La UNJu y el municipio ya están trabajando para que la universidad no sea un privilegio, sino un derecho efectivo para todos los y las quiaqueñas.
