Por el Bicentenario de la independencia boliviana, el intendente Dante Velázquez envió un mensaje fraterno a Villazón y todo el pueblo boliviano, recordando la gesta fundacional y reafirmando el destino común de los pueblos de la Patria Grande.
Un grito de libertad que aún resuena en los Andes
Este 6 de agosto de 2025 no es un día más. Desde las alturas de La Quiaca, el intendente Dante Velázquez envió un mensaje con fuerza histórica, emotiva y política: “Quiero mandar un abrazo fraterno a todo el pueblo boliviano, muy especialmente a nuestras hermanas y hermanos de Villazón, quienes son nuestro pueblo vecino, nuestros hermanos territoriales inmediatamente”. Su voz no fue sólo institucional: fue el eco contemporáneo de una historia compartida que se remonta a 200 años de lucha, dignidad y construcción de soberanía.
En este bicentenario de la independencia de Bolivia, Velázquez no sólo conmemoró un hito, sino que lo interpretó como un capítulo central en la trama de la Patria Grande. “Recordar que 200 años significa historia, progreso, luchas, significa un pueblo que ha emergido”, subrayó, evocando el largo camino recorrido por los pueblos andinos para consolidar sus repúblicas con sangre, coraje y esperanza.
De las republiquetas a la república: una historia de fuego y raíz
La palabra del mandatario quiaqueño volvió sobre los orígenes revolucionarios de Bolivia, cuando en 1809 comenzaron las primeras revueltas emancipadoras en Sucre y La Paz. “Esa es la historia de 15 años de luchas —dijo—, esos 6 ejércitos que se alzaron contra el poder realista fueron llamados republiquetas, pero en realidad fueron el alma de una nación en gestación”.
Fue el pueblo andino el que sostuvo durante más de una década esa llama encendida de libertad, hasta que el 6 de agosto de 1825 nació Bolivia, en la Asamblea de la independencia. Allí, la voz de un potosino, el cura Manuel Martín Cruz, resumió el anhelo de una nueva identidad con palabras inmortales: “Si de Rómulo, Roma; de Bolívar, Bolivia”.
Bolivia y Argentina: dos pueblos, un solo destino
La Quiaca y Villazón son ciudades divididas por una línea fronteriza, pero unidas por una historia de encuentro, comercio, cultura, familia y lucha. Como destacó Velázquez, “recordar la historia y volver a esas raíces en Simón Bolívar, en Sucre, es abrazar la idea profunda de la Patria Grande, que hoy más que nunca nos interpela y nos convoca a caminar juntos”.
El mensaje va más allá de la conmemoración: es una apuesta al futuro. “A seguir por muchos años más consolidando democracia e independencia como generara en ese mensaje profundo don Simón Bolívar”, expresó el intendente, marcando la dirección de una nueva etapa regional: democrática, participativa, igualitaria y conectada al protagonismo global.
200 años y una nueva oportunidad histórica
Hoy, cuando el mundo se reconfigura, los pueblos del sur tienen la oportunidad de hacerse oír, de liderar con justicia, diversidad y respeto por sus raíces. La hermandad entre La Quiaca y Villazón no es sólo simbólica, es el anticipo de lo que puede ser una integración real, con desarrollo sustentable, economía popular, educación binacional y cultura compartida.
Velázquez cerró su mensaje con un llamado a la unidad: “Abrazo fraterno. A consolidar lo que ya es nuestro: la libertad, la autodeterminación y el futuro compartido entre hermanos”.
